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martes, 14 de abril de 2020

Hacia la III República, sigamos haciendo camino

               
Hoy, 14 de abril de 2020, momento en el que vivimos una excepcional situación planetaria, a la que nunca la Humanidad se vio sometida, con las características que nos contemplan, un año más, el recuerdo de la Proclamación de la II República Española se cuela en nuestras vidas.

Sí, ya sé, no en todas las vidas, no en todos los ámbitos sociales, no en todas las familias; la mayoría, la gran mayoría, seguirá pensando que lo de la República no es sino el anhelo de unos ingenuos bohemios incapaces de haberse adaptado a la realidad anacrónica del momento, delictiva desde la institución que ostenta la Jefatura del Estado, que se asume, como tantos otros dogmas que la sociedad española fue forjando a lo largo de la Historia, obligada por la fuerza de la sangre y el castigo que los Poderes Fácticos ejercieron en nuestro país, con una saña y una contundencia fuera de lugar y dudas, conllevando, de modo inevitable, la asunción de todo cuánto les venía en gana, por parte de un pueblo sumiso que, para doblegar a quienes así le acusan, suele emplear la violencia verbal y física como reacción a su estupidez asumida.

Lo vemos estos días, lo venimos viendo, sin solución de continuidad, desde el origen de los tiempos, el fascismo nunca se fue, a tiempo completo distribuye su discurso del odio y hace aquello para lo que surgió, amedrentar a la ciudadanía bajo el terror psicológico y la violencia física.

Camuflados han llegado a nuestros días, combatir a la monarquía no ha de ser el objetivo, en condiciones normales se diluirá por sí misma, el gran enemigo del civismo, el enemigo de la convivencia, de la Cultura, de la Educación, es el fascismo, es a él al que hemos de combatir.

Es por ello que he recuperado aquella entrada de 2013, le he puesto voz, he creado un audio, porque aquello que siete años atrás escribí, lo suscribo ahora con la misma o mucha más intensidad. A por la III República por la única senda posible, la senda que aglutina a la Cultura, a la Educación, a la Inteligencia.



Publicado en El Noroeste en abril de 2013


En el año 2013, el día 4 de abril, escribí, y dejé en este espacio, Acerca de lo Posible, el escrito Hacia la III República, por la senda de la inteligencia



domingo, 30 de abril de 2017

La disyuntiva y sus testaferros

                Si en algo están acertando, para sus bastardos intereses, todos y cuantos han emprendido la ardua tarea de aniquilar a determinada manera de hacer, y a quienes la practican, para desenmascarar a aquellos que roban del erario público, es en lo de llevar el asunto a la disyuntiva Derecha-Izquierda. Quienes así obran, saben de sobra que ese es su abonado terreno para dar continuidad a una farsa en la que gobierno y oposición siempre ganan (entiéndase por tales a figurantes impostores, adscritos a grupos políticos para quienes la democracia es la escusa que los valida).
                La Historia está ahí, no hay quien la cambie; los elementos que dieron sentido a esa disyuntiva seguirán siendo identificables, incluso, los propios conceptos, recuperarán el lugar socio político que les pertenece. No obstante, vivimos un momento confuso para una mayoría ciudadana, que obnubilada por los mensajes tipo mantra, aquellos que ejercen un poder psicológico sobre las masas, consiguen la cuadratura del círculo, haciendo que éstas, las masas, dirijan sus dardos en la dirección que les indican aquellos para quienes habrían de dirigir toda la rabia y la indignación que semejantes personajes han generado durante años en la población.
                 Sin embargo, es fácil percatarse, los muy cínicos, han hecho acopio de alguna otra palabreja, y la vienen utilizando para introducir en un mismo saco al conjunto de fascismos universales, junto a quienes, en España, iniciaron hace 3 años una bonita aventura para defenestrar a los mangantes que nos han llevado a la mayor crisis económica y de valores ciudadanos de las últimas décadas.
                 Y bueno, henos aquí, soportando envites de toda índole, haciendo como que nos han defraudado, echando culpas al maestro armero, mientras los acomodados cargos, aquellos que arremeten contra el modo de peinarse o vestir, al margen de su procedencia partidista, pero en las filas de los tres grupos que mantienen la infamia de un gobierno corrupto, aúnan fuerzas para que su desvergüenza, su indecencia, su asqueroso proceder en lo social, en lo político, no sufra lo más mínimo respecto de la pillada histórica a la que están abocados, y que más pronto que tarde les dejará en la más absoluta evidencia.

Santos López Giménez

sábado, 30 de abril de 2016

Tancredinos, sumos sacerdotes y comodines

                                  Leo y escucho todo tipo de supuestos consejos, a modo de máximas irrefutables, sobre cómo y qué hacer para guiar los designios de la democracia en España.
                                  Se supone, hemos todos de suponer, porque si no es que no hemos entendido nada y estamos fuera de lugar, que aquello que acaba de concretarse, la imposibilidad de que se haya formado un nuevo gobierno, tras las elecciones del pasado 20 de diciembre, es culpa de todos los políticos y, por ende, de los ciudadanos que no supimos configurar un congreso en el que, ideológica y aritméticamente, las cuentas estuviesen meridianamente claras para la mencionada formación de gobierno.
                                 En semejante tesitura, a los abogados del diablo, poco o nada hay que prestarles atención. Conducirte contra corriente conlleva riesgos, y más en un país como el nuestro en el que los denominados mantras germinan por igual en todo hijo de vecino, vote a quien vote.
                                 Permítaseme, por tanto, obrar en consecuencia y manifestar mi disquisitoria interpretación de unos hechos que estaban cantados, o, en algún caso, sobrevinieron las cantadas al albur de los hechos. ¿O no estaba cantado que quien ostenta la presidencia del gobierno, y su partido, harían lo que han hecho?, es decir, nada. No tenían otra, nunca la han tenido, cuando la tuvieron, no tardaron sus interlocutores en darse cuenta del juego sucio que les acompañaba. Aquella fue una vacuna que perdura en el tiempo, que felizmente perdura en el tiempo. Sin embargo, para esta ocasión, la aritmética no anduvo en paralelo con la ideología, porque sí que de haber sido de otro modo, a esta hora estaría todo decidido. El tancredismo está arraigado en nuestra cultura, en el día a día, es una variante que los trepas conocen muy bien cuándo ha de ser utilizada.
                                Entre los hechos que nos han sobrevenido, a posteriori hemos detectado el cante. Dos mantras han sido suficientes para corroborar el mismo:
                                  - Nos quieren aniquilar, su propósito es fagocitarnos, son lobos con piel de cordero, gritaban hasta la extenuación los sumos sacerdotes que proclamaban el apocalipsis, mientras secuestraban la voluntad de sus bases.
                                 - De otra parte, lo que la historia les otorgó, los sacerdotales sumos se han encargado de eliminar. Que los pueblos expresen sus posiciones respecto de su futuro, era, y lo seguirá siendo cuando la estupidez del pensamiento único les deje ver sus vergüenzas, una seña de identidad que les ha acompañado mientras el miedo no anidó en ellos.
                                Por otro lado, el cante comodín era de esperar. Tanto que no parece que su análisis aporte nada relevante. Si cabe, la confirmación de que, el comodín, representa los espurios intereses de la banca; o mejor, los apuntala: los tancredinos llevan de serie esa adscripción.
                                Como cierre, a esta disquisición anunciada, qué era lo que unos u otros esperaban en relación a  aquellos para quienes los focos mediáticos dedicaron sus máximas atenciones manipuladoras. Éstos, han hecho lo que, del mismo modo, era de prever, apostar por un gobierno en el que la mayoría social estuviese a la vanguardia.
                                La situación actual era previsible y no ofrece posibilidad alguna de ser computada como un defecto democrático, bien al contrario.
                                 De ahí que, como comencé hablando de máximas irrefutables que pretenden marcar el futuro inmediato de nuestros hábitos democráticos, pido que alguien me explique que tendrían de democráticos los supuestos pactos preelectorales sobre el control de gastos en campaña, o la reducción de la misma por no sabe uno que extraña regla de tres. Si tan sabios somos los electores, habremos de saber que las campañas de los tancredinos, así como las de los sumos sacerdotes y comodines, han estado sufragadas bajo el infame paraguas del capital, y jamás ha habido transparencia que haya permitido sacar a flote toda la porquería que les ha acompañado.
                                Miserables.

Santos López Giménez