miércoles, 24 de agosto de 2011

Asturias, hermoso refugio.

                            Es obvio que las convulsiones sociales no son de ahora; que el resurgir de fundamentalismos políticos y religiosos tampoco son novedad: como el Guadiana, aparecen y desaparecen en ciclos perceptibles y cuantificables. Por mucho que creamos ser protagonistas de aciagos momentos, éstos no son sino el plagio de otros ya vividos.
                            El pasado día 12 de agosto, aún seguían apagándose los rescoldos de las revueltas en Inglaterra. Al día siguiente, los rebeldes libios avanzaban en su afán de acabar con el régimen de Gadafi. El 14, en Siria, su régimen de terror, se despacha con 26 personas asesinadas. Mubarak, el día 15, aparece en camilla ante el tribunal que le juzga en El Cairo. Arranca el JMJ 2011 en Madrid, el 16 de agosto. Al día siguiente, la policía española, en un alarde de modos salvajes, propios de estados fascistas, agrede sin contemplaciones a los manifestantes que propugnaban una sociedad laica. 18 de agosto, Ratzinger llega a España. Del 1 de enero al 19 de agosto, 243 mujeres han sido asesinadas en Chihuahua. 20 de agosto: explosiones e intensos tiroteos en Trípoli; en Pakistán, 51 muertos y 121 heridos por el ataque a la Mezquita de Jyber; en Sudán, 500 muertos y 200 secuestrados por enfrentamientos étnicos en Jonglei. Cuando el 21 se hace balance, la Iglesia Oficial saca pecho, el Estado español está bajo sospecha, su Gobierno manda llevar a cabo una investigación sobre la desmesura y salvajismo policiales...

                      
Como cada año por estas fechas, de siete años para acá, el pasado 12 de agosto, iniciábamos nuestra particular ruta norteña. Asturias fue nuestro singular destino. Un camping,
Camping Naranjo de Bulnes.
en Arenas de Cabrales, nos daba cobijo por dos días y tres noches, para, después, ser una casa rural en Igena, pequeña aldea de Cangas de Onís, la que nos albergaría los siguientes seis días y sus correspondientes noches.
                         Rutas de montaña, junto a rutas de ciudades y pueblos asturianos, cántabros y vascos, conformaron los itinerarios que fuimos desarrollando durante el mencionado periodo.


                                                                              La primera ruta que llevamos a cabo, nos situaría en la base del pico Urriellu, en la Vega de Urriellu, conocido fuera de Asturias como Naranjo de Bulnes:
Urriellu, a la izquierda.
                     20 kilómetros, ida y vuelta, con unos 900 metros de altitud acumulada, que afrontamos con la ilusión, y posterior alegría, que estas pequeñas gestas suelen reportarnos. 

                      Al siguiente día, con el cansancio físico del día anterior, limitamos nuestra salida a una ruta periférica, por los bosques que rodean a Arenas de Cabrales, dominados por castaños y robles, paraíso de helechos y hongos. Fueron los hongos quienes se erigieron en protagonistas principales de esta pequeña excursión. Una pequeña captura fotográfica de algunos ejemplares fue nuestro particular botín en esa micológica mañana de domingo. De todos ellos, fue el Anthurus archeri
Anthurus archeri
el ejemplar que más llamó nuestra atención, cuya distribución geográfica se incrementa a pasos agigantados, habiendo sido el ganado lanar, importado de Sydney, así como los soldados australianos que lucharon en la Primera Guerra Mundial, quienes, transportando las esporas, trajeron a semejante hongo a Europa.

   En la mañana del lunes, 15 de agosto, levantamos nuestra tienda para dirigirnos a Igena donde, junto al resto de excursionistas, ocuparíamos una tranquila y recóndita casa rural,
La Jae, casa rural en Igena.
rodeada de bosque, ganado, cultivos en reducidas parcelas de alambradas electrificadas para defenderlas de los jabalíes, y, lo más importante, rodeada de paisanos agradables y cordiales. 
                    Gijón y Oviedo serían nuestros referentes para el siguiente día. De todo lo que Gijón nos ofreció, en la mañana del 16 de agosto, que fue mucho y bello, dos circunstancias, casi anecdóticas, son las que mi mente guarda como oro en paño:
                     De un lado, la extracción de un par de frases, diametralmente opuestas, de la exposición “La luz de Jovellanos”, una enunciada por el propio Jovellanos: “La luz de la Ilustración no tiene un movimiento tan rápido como la del sol; pero cuando una vez ha rayado sobre algún hemisferio, se difunde, aunque lentamente, hasta llenar los más lejanos horizontes; y, o yo conozco mal mi nación, o este fenómeno va apareciendo en ella”.

La segunda, es de Floridablanca: “Nosotros no deseamos aquí tanta iluminación, ni lo que es su consecuencia, la insolencia de los escritos contra los poderes legítimos”. La fijación que mi mente ha hecho de ellas, gira en torno a mi teoría sobre el anquilosamiento histórico de nuestras tierras sureñas, consecuencia de oscuros personajes como el mencionado Floridablanca.
La segunda circunstancia, tiene que ver con la visita de espacios que un día sus nombres te llegaron acompañando a historias llenas de emoción como aquella que Víctor Manuel relatase en su canción “Yeran dos guajes”, donde al final de la misma cita a la Escalerona, en la playa de San Lorenzo. Y en efecto, allí está ella, la Escalerona, imponente y elegante, facilitando el acceso a la playa a ricos y pobres.
Por la tarde, Oviedo nos recibiría. En mi caso, 28 años después de que la visitase por primera vez, comprobando que cambió, que su fisonomía ha adquirido más luz, luz que potencia el contraste de lo antiguo y lo moderno, destellos que también irradian sus gentes,y bien que esa circunstancia se pone de manifiesto a poco que vuelves a recorrer sus calles.
La Regenta, al fondo la Catedral, Oviedo.
Ribadesella nos ocuparía la tarde del 17, ofreciéndosenos la posibilidad de descubrir una bella población costera, impregnada de esas características, propias del Cantábrico, que la magnifican.

Al siguiente día, 18 de agosto, Bilbao se convertiría en destino de una parte de los excursionistas. La debilidad que sentimos por el equipo de fútbol de esa ciudad nos condujo a su mítico estadio, para presenciar un partido de competición europea.
Pero, hasta la hora del partido, tuvimos ocasión de perdernos por sus calles, de visitar su museo arqueológico (el Guggenheim, tuvimos la suerte de visitarlo años atrás), de percibir el bullicio propio de una ciudad cuya Semana Grande (Aste Nagusia), estaba a dos días vista; de saborear otra ciudad cuyos cambios en las últimas décadas la han enriquecido.

Los Lagos de Covadonga, en la mañana del 19, fue una de esas obligadas visitas a un lugar cuyo carácter popular lo adquirió hace algunos años cuando la Vuelta Ciclista a España tenía, cada año, un final de etapa en dicho lugar. Aquella no era una deseable situación, acabó imponiéndose el sentido común, dejó de celebrarse. Hoy, autobuses cargados de turistas, que creemos ser experimentados montañeros, van y vienen, arriba y abajo, convirtiendo la visita en un peregrinar haciendo de aquel precioso espacio natural  una caricatura de sí mismo.
A la tarde, del 19 de agosto, nos dirigimos a Comillas, guiados por una curiosa peculiaridad, el hecho de ser el pueblo donde recientemente se rodó la película “Primos”. Obviamente, los rincones de la película los visitamos, pero más allá de esa anécdota, mereció mucho la pena el paseo de dos horas durante las cuales recorrimos Comillas
Exteriores del cementerio de Comillas.
Playa en Comillas
Plaza de la Constitución, Comillas.
Para el sábado, 20 de agosto, nos quedaba una de las actividades que más dudas ofreció y que, tras llevarla a cabo, dejó unas enormes y placenteras sensaciones: La Ruta del Cares, de Poncebos a Caín y de Caín a Poncebos, es decir, ida y vuelta, 24 kilómetros, según rezan las guías oficiales, pero que, según nuestros adminículos tecnológicos, hemos de poner en duda, o bien, establecer desde dónde se toman las referencias, ya que nosotros, según dichos adminículos, recorrimos 30 kilómetros.
Sea como fuere, el aprovechamiento de un camino, excavado en la roca que encajona al río Cares, a una considerable altura, para acompañar al canal de alimentación de una central hidroeléctrica, construido entre 1945 y 1950, se ha convertido en una interesante ruta senderista que, sin menospreciar los peligros que la acompañan, la convierten en un espectacular recorrido cargado de belleza.

Camino de Caín
Los cinco del Cares, en Caín.


…, sin embargo, nada es casual, nada obedece a necesidades inmediatas, las perversas mentes que dirigen el cotarro económico mundial, es decir, que ordenan y mandan en el planeta, dictaminan que nuestra Constitución ha de ser modificada, y lo ha de ser ya, sin demora. Nuestros representantes políticos, pequeñas e insignificantes criaturas carentes de personalidad, sacan brillo a mastodónticas ruedas de molino con las que desean hacernos comulgar, siguiendo la estela de Ratzinger, obedeciendo al dictado de sus caprichos, no ejecutando la gran carencia de nuestra Constitución donde debería reflejarse sin ambages el ineludible carácter laico de nuestra sociedad. Entre tanto, las investigaciones siguen, o eso creo, a la espera de que el salvajismo deje de ser lo que define a nuestras fuerzas de orden público.

Santos López Giménez

En Cehegín, a 24 de agosto de 2011.
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