sábado, 15 de febrero de 2025

Ansar, el profeta anaranjado


Bien sabéis que el fulano anaranjado pretende condicionar, con sus decisiones, el modo de hacer a nivel planetario. Bien sabéis, que lo que supuso para Europa el Estado de Bienestar se hizo sobre la base de Estados sólidos cuya sensibilidad social, por mucho que la perfección haya estado a años luz de la realidad, nunca dejó de estar presente. El malnacido anaranjado, mientras los resortes Judiciales de su país no le puedan parar los pies, hará lo imposible por desmantelar todo atisbo de aquella quimera social. Y nosotras, baba en ristre, nos regocijaremos de su mala hostia creyendo, como siempre hicimos, que no iba con nosotras. La primera vez que nos hablaron de Brecht y su poema, decidimos que debíamos alejarnos de él, que nosotras siempre estaríamos allí donde el más chulo, imbécil y malnacido de la clase estuviese. Que luego nos salpicaban sus afrentas verbales y/o físicas, para eso vinimos al mundo, para servir a los cafres.

Dicho todo lo cual, la reseña que os comparto, no es sino la avanzadilla que el cutrerío pepero de la época suponía en el ámbito socio-económico con propuestas como el Trasvase del Ebro, cuya única intención era la de enriquecer a las empresas del cemento que harían su agosto, mientras nuestro medio natural, en su conjunto, se iba a hacer puñetas.

En ocasiones, la Historia, deja elementos de esperanza en el futuro, esta fue una de ellas, aquella mastodóntica obra faraónica quedó anulada en su proyección. Aquellos infames personajes, encabezados por Ansar, quedaron relegados por el pueblo soberano. No sin antes, esas infames criaturas, se dedicasen a poner "primeras piedras" aquí y allá en beneficio de sus intereses económicos, no en vano, los intereses económicos de sus amigos son los suyos propios.









Semanario El Noroeste , 15 de febrero de 2003.