lunes, 9 de febrero de 2026

Adelante con ello

 Cuando estar en el poder municipal no significa sino aquello que, a todos los niveles, la política de la derecha viene ejerciendo: ser representante y cómplice de los desmanes empresariales. Las obras públicas, aquellas que han de dar servicio a la comunidad humana de una localidad en su conjunto, ni pueden ni deben estar supeditadas a estrategias "legales" que les permiten evitar responsabilidades.

Esta historia comienza cuando una de las derechas, la "ciudadana", gobernaba Cehegín. Aquella, con su máximo representante a la cabeza, hizo malabares con una patata caliente que a ellas, las derechas, no suele quemarles, utilizando prestidigitación al tiempo, siendo los conejillos de indias el bobalicón pueblo que los pone en el poder y que luego pide cuentas al maestro armero, ya que estas derechitas de eso saben un montón, de pasar la patata a Rita la Cantaora mientras ellas siguen gestionando los negocios de sus señoritos mayores, o mejor, haciendo leyes y normas para que sus señoritos tengan vías libres en las que desarrollar sus peores intenciones engrosando sus cuentas corrientes y sus acciones bursátiles de las que estos mequetrefes de las derechitas sacan pingües beneficios, a modo de limosnas con las que las mafias empresariales les premian.