El buen hombre, cargado de razones, sus razones, esas razones envenenadas que copia de sus manantiales de odio y fango, me retaba para que fuese uno quien decidiese a quienes habría de eliminar de mi lista de contactos en virtud de su afinidad ideológica y electoral. No era baladí, ni mucho menos ahora, algunos días después, cuando, en apariencia nada ha cambiado pero los referentes se han significado hasta hacer reconocibles, más que nunca, las malas babas y el visceral odio intrínseco de una ciudadanía a la que le hacen falta argumentos negativos, ni pocos ni muchos, menos de cero, para apuntarse al carro del odio.
La ARMH exige retirar vestigios franquistas en Salamanca, incluida la calle
al padre de Fernández Mañueco
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La asociación memorialista pide al alcalde, del PP que retire las calles
dedicadas al padre del presidente de la Junta de Castilla y León, que fue
alcalde ...
Hace 6 días


