De puntillas, así pasaban sus días, así se presentaban en sociedad. No hacían ruido, se desmarcaban de cualquier posibilidad de compromiso. No hacían sino aplicar las mismas memeces que durante décadas sacaban a relucir, un día sí y otro también, escudándose en un egoísmo encubierto, imperceptible para personajes pululadores y aduladores a quienes la baba les resbalaba al tiempo que sufrían desmanes y humillaciones que aplaudían mientras les arrastraban al cadalso.
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Hace 2 semanas
