El buen hombre, cargado de razones, sus razones, esas razones envenenadas que copia de sus manantiales de odio y fango, me retaba para que fuese uno quien decidiese a quienes habría de eliminar de mi lista de contactos en virtud de su afinidad ideológica y electoral. No era baladí, ni mucho menos ahora, algunos días después, cuando, en apariencia nada ha cambiado pero los referentes se han significado hasta hacer reconocibles, más que nunca, las malas babas y el visceral odio intrínseco de una ciudadanía a la que le hacen falta argumentos negativos, ni pocos ni muchos, menos de cero, para apuntarse al carro del odio.
Un ayuntamiento de La Rioja dificulta la exhumación de cinco víctimas del
franquismo: “Piden los mismos trámites que para la construcción de un
panteón”
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El Consistorio riojano les ha exigido un proyecto de obra y la Asociación
para la recuperación de la Memoria Histórica lo considera un veto
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Hace 1 semana


