El buen hombre, cargado de razones, sus razones, esas razones envenenadas que copia de sus manantiales de odio y fango, me retaba para que fuese uno quien decidiese a quienes habría de eliminar de mi lista de contactos en virtud de su afinidad ideológica y electoral. No era baladí, ni mucho menos ahora, algunos días después, cuando, en apariencia nada ha cambiado pero los referentes se han significado hasta hacer reconocibles, más que nunca, las malas babas y el visceral odio intrínseco de una ciudadanía a la que le hacen falta argumentos negativos, ni pocos ni muchos, menos de cero, para apuntarse al carro del odio.
Piden al Gobierno que promueva la suspensión cautelar de una subasta con
cientos de objetos del Pazo de Meirás
-
tercerainformacion.es / 21 de octubre de 2026 La Asociación para la
Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha registrado un escrito
dirigido a la pres...
Hace 1 semana


