El buen hombre, cargado de razones, sus razones, esas razones envenenadas que copia de sus manantiales de odio y fango, me retaba para que fuese uno quien decidiese a quienes habría de eliminar de mi lista de contactos en virtud de su afinidad ideológica y electoral. No era baladí, ni mucho menos ahora, algunos días después, cuando, en apariencia nada ha cambiado pero los referentes se han significado hasta hacer reconocibles, más que nunca, las malas babas y el visceral odio intrínseco de una ciudadanía a la que le hacen falta argumentos negativos, ni pocos ni muchos, menos de cero, para apuntarse al carro del odio.
El Parador de San Marcos, antiguo campo de concentración, acogerá la
entrega de restos a familiares de ‘paseados’ en Mansilla
-
Tras la polémica negativa del Ayutamiento de León, la ARMH consigue que
Paradores ceda este próximo viernes un espacio de memoria para recordar a
quienes s...
Hace 1 semana


