Las palabras que este individuo ha pronunciado hoy en las Cortes Valencianas se descalifican por si solas. Para él, y para toda una caterva de indeseables que con sus aplausos las ratificaban, ese lenguaje no es ninguna excepcionalidad, lo emplean en la intimidad, pero hoy, a ese salvaje, se le han escapado en un recinto emblemático. Qué pena, pensar que a esa criatura la volveran a ratificar en las urnas miles de valencianos, genera una impotencia que a marchas forzadas se aproxima a la resignación. Este individuo, como el que ayer hablaba de herejes, representan a una muy importante masa social, no debemos olvidarlo. Por mucho que deseemos avanzar hacia el civismo, el panorama que nos contempla no es mas que la expresión de una sociedad enferma.
Santos López Giménez
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