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miércoles, 3 de junio de 2020

Pedro Alberto Cruz y la Derecha Regional

Audio, en nombre de Unidas Podemos-IU de Cehegín


Le escribí en aquella ocasión. Le escribí, como le vengo escribiendo, desde hace muchos años, al violento anónimo,  muy presente en todos los ambientes, al que se le encargan las más sucias tareas que los instigadores eternos de la paz precisan para justificar su impertinente existencia.
Le escribí en los términos que correspondían, no encontré otros, ni creo que jamás puedan encontrarse para definir el salvajismo de criaturas tan indeseables y despreciables como las que este violento encarna.

Corría el 16 de enero de 2011, cuando me vi en la obligaciónde volver a hablarle; entresaco un fragmento de aquello que le dije:

“Además de malnacido, eres un cobarde, y lo sabes muy bien. Sigues siendo el mismo fascista de toda la vida, a lo cual hay que añadir tu condición de mafioso y mercenario. Lo de ayer no deja lugar a dudas. Te comportaste como únicamente tú sabes hacerlo. Acompañado de dos energúmenos de tu misma ralea, te lanzaste como criatura endemoniada sobre tu víctima, emitiste inconexos grititos, que tus dueños te enseñaron, para confundir a la persona agredida, y descargaste tus valientes puños de hierro sobre su rostro”.

El día anterior, 15 de enero de 2011, Pedro Alberto Cruz, Consejero de Cultura de la Región de Murcia, era agredido violentamente en la puerta de su casa.

Del siguiente párrafo de mi carta abierta al violento, al mafioso, al mercenario, entresaco lo siguiente:

“El primer golpe de efecto está en marcha, el gobierno regional ha dirigido todas las miradas hacia la oposición política, en un gesto, por parte del mismo, de absoluta falta de responsabilidad”.

Y bien, fundamenté esas palabras mías, en las que Ramón Luis Valcárcel, presidente del gobierno regional en aquel momento, llegase a emitir frente a los medios hablando de lo que dio en llamar “la izquierda poliédrica” como responsable del ataque que sufriese Pedro Alberto Cruz.

Al parecer, la policía no dejó ir en vano esas acusaciones infundadas y detuvieron a algún que otro joven, de supuestos grupos extremistas de izquierda, tal como se les definió en aquel momento, pero, en ningún caso, pudieron demostrar nada, porque nada se podía demostrar si de lo que se trataba era investigar en determinado ámbito por el mero capricho de unos señores que les movían intereses partidistas perversos y no el anhelo de clarificar ese turbio asunto.

Lo cierto y verdad es que al cabo del tiempo, más de 9 años desde aquel infortunio, como si de un misterio paranormal se tratase, nada se ha podido resolver respecto de los agresores.

Sin embargo, paradójicamente, y sin que medie ni una pizca de ironía, quiero manifestar las gratas sensaciones que en los últimos meses las lecturas de diferentes mensajes, por parte de Pedro Alberto Cruz, en redes sociales, me han generado un atisbo de esperanza futura para que la Derecha regional deje a un lado esa persecución moral y física de todo lo que huela a izquierda sociopolítica y tome nota de una persona como Pedro Alberto, que no vela por el interés específico de su partido, sino por la salud social del inmediato futuro. 

Os dejo dos de sus últimas reflexiones que ponen de manifiesto su posición, ante el momento que nos toca vivir. Se trata de dos tuits de los pasados 29 de mayo y  1 de junio. 

El primero de ellos, dice así:

El New York Times dice que “Vox es la peor derecha de la democracia”. Menos mal que lo dice el mejor periódico del mundo y no unos cuantos españoles a los que se nos tacha de radicales por denunciar el fascismo.

En cuanto al segundo, decía Pedro Alberto:

En esto que una mañana te levantas siendo un terrorista porque Trump ha decretado que el antifascismo es terrorismo.

Santos López Giménez



NOTA: 

Escritos a los que se alude en esta entrada




domingo, 30 de noviembre de 2014

Una tragedia contextualizada

                                       Hoy, tocaba, y toca, hablar de la recogida de firmas y la mesa informativa que la Plataforma Cuenca del Segura Libre de Fracking ha llevado a cabo en Cehegín. Pero, la puta realidad, nos hace parar en seco y detenernos ante una tragedia horrible. Una persona ha sido asesinada, en Madrid, cuando se disponía a asistir a un partido de fútbol. Los asesinos, miembros de la hinchada del Atlético de Madrid, no es la primera vez que tienen este desgraciado antojo, de amedrentar, agredir y asesinar a un hincha del equipo contrario, que acude a acompañar a su equipo. Es verdad que los porcentajes siempre están a favor de la buena gente, que una inmensa mayoría de aficionados del Atlético de Madrid, seguro que son pacíficos, pero, cuando en 16 años, como entorno de un club, acumulas dos muertos, por asesinato, a tus espaldas, opino que algunas preguntas hay que hacerse. 
                                      Recordemos que, el mencionado equipo, fue presidido, durante años, por uno de los personajes más tétricos de la vida social y deportiva de España. Que dicho energúmeno, agredió, ante las cámaras de televisión, al presidente de otro club de fútbol; que se jactaba de todas y cada una de sus fechorías y que, buena parte de su afición, aún le recuerda con cariño. 
                                     Recordemos que, su actual entrenador, era de esos centrocampistas que empleaba la dureza como estrategia deportiva, que llegó a pisar a un contrario, en una jugada donde el balón ya no estaba en juego, haciéndole sangrar a borbotones por el orificio que le ocasionó en el muslo. 
                                     Recordemos que, actualmente, el juego de este equipo de fútbol, es calificado, por una mayoría de jugadores de otros equipos, como un juego violento, siempre rozando y superando lo legalmente permitido...
                                     Sí, lo sé, demasiado lejos llevo mi reflexión, pero, demasiadas casualidades o circunstancias que, aunque no estuviesen relacionadas con estas dos tragedias, la de hoy, aún en caliente, bien debieran ser consideradas desde todas las instancias sociales y deportivas.

Santos López Giménez

martes, 19 de febrero de 2013

Hoy, la radio hablaba de ti


                         Mi querido charlatán, de tarde en tarde reapareces en este espacio como caudaloso Guadiana que viene pujando fuerte. Nunca cejas en tu permanente estado de guerra contra todo aquel que en tu rededor llegara a, según tu caprichoso criterio, interferir en los ámbitos de los que, como maestro en asuntos de la cosa nostra, asumiste el control de los mismos. Hoy, no es el diario quien hablaba de ti, hoy ha sido la radio la que te refirió. Y lo hizo a través de una literata, Espido Freire, que ha estado con Gemma Nierga, en Hoy por hoy de la SER, presentando su libro "Los malos del cuento. Cómo sobrevivir entre personas tóxicas". ¿Qué te parece el título, serías capaz de reconocerte en él? Los propios contertulios, que acompañaban la entrevista, se preguntaban hasta qué punto, todos nosotros, no seremos protagonistas de esa historia, en el papel de malos, claro está. En verdad, quien más quien menos, todos hemos desarrollado ese papel en alguna ocasión, la bondad absoluta no existe, y, mira por donde, esa es tu premisa, esa tu motivación para velar a tiempo completo por tus intereses. ¿Sabes tú, criatura charlatana, qué significa aquello de empatizar? Permíteme aventurarme, dudo mucho que esa palabreja forme parte de tu acervo de charlatán empedernido; que llegues a pronunciarla, eso sí que no lo dudo, el lenguaje es a tu espíritu como el agua al aceite, una tenue lámina os separa, separa la significación de tus enunciados de la interiorización de los mismos, como aquellos charlatanes de antaño, que igual te vendían un peine que un costurero, así tu verborrea vuelca toneladas de términos con tal de perpetuar tu indigna presencia allí donde tus víctimas se postran ante ti. 
                    Dos cualidades, como guindas al funesto pastel de tu persona, adornan tu infame curriculum: el miedo y la mentira. Manejas ambas con maestría supina. De infundir miedo, como kamikaze de la vida que eres, a quien nada importan las consecuencias, con tal de salvaguardar tus usurpados galones, has dado muestras fehacientes, de cómo las gastas, amedrentando a plena luz del día a personas que pudieran descubrir tu falaz posición por encima del bien y del mal. Y te puedo asegurar, para tu regocijo, que alguna de ellas me confesó que tus mafiosos métodos la bloquearon, llegando a apelar al perdón divino para desmarcarse de tu presencia en su vida. La otra, la mentira, la utilizas a diario, no puedes vivir sin ella, no en vano, tu holografía se desmembraría de bajar la guardia en esa dirección, de ahí que la tengas siempre a mano, presta y dispuesta para utilizarla a toda hora.
                  Si llegases a leer este escrito, si llegases a escuchar a Espido Freire, si, por un casual, leyeses el libro que Espido ha presentado hoy, para hablar de ti, ya habrá tiempo de comentar los contenidos, si es que eres capaz de mantener erguida tu inexistente dignidad.

Santos López Giménez


martes, 21 de febrero de 2012

Violenta desmesura policial. Atroz desmesura verbal.

"No es prudente revelarle al enemigo cuáles son mis fuerzas".


La frase se las trae. Fuera de contexto podríamos situarla en una disparidad de ámbitos que se nos escapa su cálculo. Sin embargo, todos ellos serían ámbitos de guerra o preguerra, donde la inusitada violencia de peligrosos delincuentes, en el fragor de los disturbios, podrían llevar a su autor a emitirla. Pero claro, la frase es de esta tarde, la ha emitido el Jefe de la Policía de Valencia, Antonio Moreno, y los hechos que le han puesto semejante barbaridad en sus labios no son sino unas concentraciones, de jóvenes estudiantes, ni tan siquiera universitarios, que vienen peleando por la dignidad del Sistema Público de Enseñanza. Entre otras reclamaciones está la de que puedan gozar de calefacción. Pues bien, desde la semana pasada, que comenzasen las protestas, el grado de violencia que la policía está empleando contra estos jóvenes está siendo de una magnitud tal que el silencio y el ocultismo no deben gozar ni de un segundo para lograr sus infames objetivos.
               Mientras escribo, esta misma noche, un cerco enorme de policía se enfrenta a una masa de estudiantes que casi les iguala en número. Es toda una desmesura. Obviamente, la estrategia es clara, inocular el miedo en la sociedad. No nos engañemos, no precisan estas criaturas de estrategias concertadas, sólo precisan vías para que el miedo llegue lo más profundo que se pueda. En su delirio, estos zanguangos, son capaces de hacer trizas todo lo que se les ponga al alcance de su herramientas para infringir dolor físico. Las Fuerzas de Seguridad del Estado albergan en su seno a un ramillete de maleantes e inoperantes profesionales que constituyen las fuerzas represoras que tanto daño hacen a la sociedad en su conjunto. Hago este especial énfasis, en el subrayado y la cursiva, porque, recientemente, me saltó a la yugular un funcionario público, miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado, para emitir la siguiente sandez:


"Cuando tu dijiste que las fuerzas represoras de este pais, entiendase policias y guardia civil, eramos unos malnacidos y nos maldeciste, no mostraste ningun respeto ni educacion por mis compañeros ni por mi, asi que yo a ti no te debo igualmente ningun respeto.No estas en condiciones de exigir lo que tu no muestras. Para mi firmaste tu setencia con aquellas palabras". (Tilonorrinco, espiritrompa)


Pero, esas palabras, y las otras muchas que esa criatura me dirigió, no eran casuales, como no era casual el momento. Vivimos tiempos en los que determinados miembros de las Fuerzas de Seguridad hacen ostentación de sus ideologías, lo cual no debiera nunca ser impedido, pero sí, y lo saben muy bien, añadiendo su condición de miembros de las mismas.


En todo caso, la cadena de responsabilidades, que sobre la sangrante operación policial de Valencia se ha generado, sitúa a la Delegada del Gobierno, Paula Sánchez, como la primera, y gran gamberra, al no haber sido capaz de censurar, ni de lejos, lo acontecido, y, bien al contrario, está dando por buenas las explicaciones que le trasladan personajes como el que esta tarde emitió la frase que daba comienzo a este escrito. De hecho, cuando el Jefe de Policía pronunciaba la desgraciada frase, la Delegada estaba a su lado. 


Cehegín, madrugada del 20 al 21 de febrero de 2012.




Santos López Giménez

domingo, 16 de enero de 2011

A un fascista, mafioso y mercenario.

Malnacido violento:
No es la primera vez que te saco a colación, probablemente no será la última. En cierta ocasión te escribí una carta abierta: Carta a un violento. La Verdad, 14 enero 2004. - Google Docs. Además de malnacido, eres un cobarde, y lo sabes muy bien. Sigues siendo el mismo fascista de toda la vida, a lo cual hay que añadir tu condición de mafioso y mercenario. Lo de ayer no deja lugar a dudas. Te comportaste como únicamente tú sabes hacerlo. Acompañado de dos energúmenos de tu misma ralea, te lanzaste como criatura endemoniada sobre tu víctima, emitiste inconexos grititos, que tus dueños te enseñaron, para confundir a la persona agredida, y descargaste tus valientes puños de hierro sobre su rostro.
A ti no te mueve indignación alguna, menos aún ideales políticos, sólo tú y tus dueños sabéis el por qué de esa violencia sin sentido, ¿no será que detrás de esa agresión deseáis ocultar la mierda que habéis generado y los privilegios económicos que se os escapan?. El primer golpe de efecto está en marcha, el gobierno regional ha dirigido todas las miradas hacia la oposición política, en un gesto, por parte del mismo, de absoluta falta de responsabilidad.
No contentos, y siguiendo vuestro putrefacto guión, mantienes viva una asquerosa llama en diferentes foros de internet, según rezan titulares de prensa, Amenazas en Internet al consejero agredido, utilizando un estilo que en Cehegín se conoce muy bien, según el cual, fascistas incendiarios, de unos años para acá, haciéndose pasar por lo que no son, copan la sección de comentarios de un impresentable blog anónimo (próximo al poder local municipal), tratando de generar una violencia dialéctica artificial.
Espero y deseo una muy pronta recuperación del Consejero, Pedro Alberto Cruz, del mismo modo que, espero y deseo, vuestra detención, y puesta a disposición judicial, lo antes posible.

Santos López Giménez





miércoles, 26 de noviembre de 2008

Violencia

Buscamos medios, formas de afrontar la violencia, de frenarla. La clasificamos, creamos una nomenclatura que la identifique: violencia infantil, juvenil, doméstica, laboral, violencia callejera, violencia de género, violencia, violencia, violencia…, qué más da, no es preciso distinguir, toda ella emana de una misma fuente: el ser humano. Ninguna de ellas es especial, todas son aberrantes, todas tienen una misma raíz; al distinguirla, intentamos minimizarla, crear una coartada perfecta que nos aísle allí donde cada cual ejerce la suya, ésa que mientras no destaque mantiene intacta nuestra hipócrita imagen. ¡Ah!, disculpa, lo que tú haces no es violencia; tus salidas de tono, no son violencia; cuando tú pierdes el control, no ejerces violencia: tú eres así y hay que respetarte. Tu mezquindad, tus intentos de anular el raciocinio, tus mentiras, tu envenenada envidia, tus lacerantes palabras minadoras, tus difamaciones, nada de eso es violencia, no son sino síntomas de modernismo, de altivez, de desenvolvimiento social darwinista, ¿verdad?, ¡claro!, ¡qué cosas tengo!, meto en un mismo saco aspectos tan dispares, ¡hay qué ver cómo soy!, me pongo a hablar de violencia y arremeto contra los reyes de la vorágine, contra la gente guapa preparada para la vida moderna. En todo caso, tú sigues ahí, ocupas posiciones que aseguran el inmovilismo; estás insertado en todos los recovecos sociales, haces daño desde todas tus posiciones, pero destacas sobremanera frenando todo intento que haya de ser puesto en práctica desde la posición más frágil e importante, aquella que se sitúa en la base de todo ser humano, de toda sociedad, desde la cual se fraguan generaciones de civismo o de violencia, hablo de la Escuela.
La próxima vez que seamos convocados a una concentración, a una manifestación contra la violencia, del tipo que sea, antes de echar a andar, no elevemos demasiado la vista, no miremos en lontananza, echemos un vistazo en nuestro entorno inmediato, mirémonos a nosotros mismos, al igual, cambios de actitud individuales harían más que un millón de voces aborregadas. Pero, una vez hecha esa reflexión individual, una vez asumida nuestra responsabilidad, salgamos a la calle y gritemos fuerte, muy fuerte.

Santos López Giménez