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miércoles, 30 de septiembre de 2020

El silencio de otros (Huesos)

 La perversión viene persiguiendo, desde los mal llamados tiempos de la transición, al Sistema Educativo español. Aquello que en las calles, en las casas, era un mantra desde primera hora: "no remuevas temas que ocurrieron hace tantos años", se convirtió en referente para ni siquiera ser estudiado como parte de la Historia reciente de España, en nuestros Colegios e Institutos.

Es paradójico, que, hace 45 años, se dijese "no hay que remover lo que ocurrió hace tantos años", y que, el devenir de la lucha humana de familias, organizadas en torno a la ARMH (Asociación para la recuperación de la Memoria histórica), haya conseguido, durante los últimos 20 años, lo que, en buena lógica, desde un primer momento, tras la muerte del dictador, y el advenimiento de un régimen de libertades, debió producirse sin que ni siquiera dicha asociación hubiese tenido que tomar las riendas para enfrentarse a semejante y atroz injusticia. No obstante, queda mucho camino por andar para que, todas y cada una de las familias que reclaman la dignidad que supone recuperar el cuerpo de sus familiares asesinados, sea un hecho sólido, contundente y literal.

Recientemente se ha reemitido de "El silencio de otros", en la 2 de TVE, en concreto, el pasado 23 de septiembre, que si bien data, como documental cinematográfico, del año 2018, y que fuese grabado durante seis años, su reemisión ha sido gracias a la consecución de dos premios Emmy: al mejor Documental, y al mejor Documental Político, habiéndose obrado el milagro de su nueva puesta en escena. En este documental, se ponen de manifiesto las muchas trabas que los familiares de víctimas de la represión franquista han tenido que soportar para conseguir algo tan humano y tan justo como era tener la posibilidad de que se exhumasen los cuerpos, casi siempre alojados en fosas comunes, de sus familiares asesinados. Aunque, bien es cierto, el documental no sólo alberga estas historias de asesinados y desaparecidos, sino que también ilustra el sufrimiento de personas torturadas durante el franquismo y los posteriores años a la muerte del dictador; así como, otra salvaje e inhumana práctica, como fue aquella de robar bebés recién nacidos, por parte de estructuras organizadas de sanitarios, religiosas y otros personajes de la vida administrativa, próximos a las administraciones públicas.

Esos hechos, que no encontraban amparo en la Justicia española, fueron trasladados, por familiares y víctimas, a la Justicia argentina, y, si bien, los asesinos y cómplices necesarios, de todas aquellas aberraciones, no han podido ser juzgados como merecían, sí es cierto que se abrió un camino de esperanza para estas personas.

Al tiempo que esta circunstancia paradójica se producía, como indiqué al principio, nuestro Sistema Educativo, permitía, por absoluta dejación en sus obligaciones para con la Historia y los estudiantes que habrían de recibir dichas enseñanzas, que los contenidos que hiciesen referencia a ese periodo histórico, de vital importancia para nuestras propias vidas, que nos permitiesen saber cuál era nuestro lugar en la Historia, y cuáles fueron las víctimas, y su número, que sufrieron la salvaje reacción del franquismo en nuestro país, lleve décadas sin que nada se haya hecho al respecto, con el desolador paisaje de comprobar cómo, promoción tras promoción, los estudiantes de secundaria, acaban su periodo educativo sin tener idea de qué es aquello de lo que se les habla cuando del periodo histórico, que abarca desde 1936 hasta 1975, se les pregunta. 


Santos López Giménez


              Audio "El silencio de otros"   






viernes, 13 de enero de 2017

¿Alejamos a la víctima y nos lavamos las manos?

Después de las vacaciones, la niña no ha vuelto por el Taller de Apoyo al Estudio. Ayer, me llamó su padre, me comentó que la niña no quería acudir porque sus compañeros se metían con ella. Le dije que esta tarde hablaremos, y que daremos una solución a esa tropelía. No es un asunto "menor", por mucho que la Asociación Promotora de la Universidad Popular imparta este Taller no regladamente, siendo la generosidad de sus voluntarios la que lo mantiene; sin embargo, sería asqueroso, además de poco edificante, si la solución que le diese uno al asunto fuese derivar a la niña al Centro San Francisco, dependiente de Cáritas, cuya actividad se asemeja al Taller que desde la Asociación Promotora de la Universidad Popular III Milenio de Cehegín, venimos impartiendo desde el año 2005.
Hago esta reflexión como consecuencia del desgraciado hecho acaecido en Murcia, según el cual, una niña de secundaria se haya podido suicidar, por el acoso de sus compañeros, y que, desde el Instituto donde estaba matriculada, sólo se les ocurriese otra cosa, a ellos y a la Administración Educativa Regional, que cambiarla de Centro.
De qué vamos, alejamos a la víctima y nos lavamos las manos. Cuánta miseria hace falta para reaccionar frente a esa lacra de la única manera posible: actuando frente a los acosadores y generando programas educativos que prevengan e influyan determinantemente ante esa mísera afrenta global de la que padres, madres, profesorado y Administración, somos los primeros, únicos y grandes responsables

Santos López Giménez

miércoles, 29 de julio de 2015

Un ‘cowboy’ sin vacas

                          Manuel Rivas es el autor de un artículo cuyo título encabeza esta entrada. De su contenido, doy cuenta al final de la misma. En principio, os dejo las impresiones que, sobre el asunto tratado, uno ha escrito.

                          No son demócratas, nunca lo fueron, sólo saben utilizar aquello que la sociedad les proporciona para dar carta de legalidad a sus intenciones. Buscan los resortes que faciliten el libre campar de sus intereses. Los países emergentes, es lo que tienen, se infectan de malnacidos seres humanos que, al amparo de un desarrollo inusitado, encuentran el perfecto caldo de cultivo en el devenir de su egoísmo, en el afán inconfundible de su irreductible intención de acumular y amasar riquezas por encima de la gran mayoría ciudadana, sin la que jamás serían nadie, a la que utilizan y manipulan sin despeinarse.

                          La mal llamada transición, hasta llegados los noventa, supusieron el arranque de sus planes. Por entonces, los energúmenos se alistaron en las filas del PSOE, era el partido de moda y por ende el partido de las oportunidades para sinvergüenzas. La Derecha, económica y política, en aquel momento, sin organización sólida que les amparase, tampoco precisaba de amparo alguno puesto que su poder omnímodo era inquebrantable, vivía ajena a la evolución de la sociedad española, sólo preocupada porque no se erosionasen ni un ápice sus privilegios, esperaba mejores momentos para recuperar su protagonismo. En cuanto que atisbaron debilidades iniciaron su contraataque con una batería de malas tretas, y las ratas dadas a medrar, se alistaron en las filas del futuro grupo mafioso que iba a ocupar las instancias políticas de nuestro país en las siguientes más de dos décadas.

                         Cuando les han venido mal dadas, cuando la sociedad ha comenzado a captar la historia y las intenciones de esa banda delincuente, han interpretado el momento echando mano de una bastarda legalidad que han modificado, por enésima vez, velando por sus intereses.

                        Qué precisaban para atar bien atado su tinglado, lo de siempre: leyes restrictivas, de corte fascista, que les confirieran la inmunidad que requerían para concretar sus delitos. Aprovechando la patraña de unos resultados electorales obtenidos bajo la capa del miedo, de cuyo uso son maestros, han gestado una ley, cargada de argumentos en los que sigue siendo el miedo el dueño absoluto de su modus operandi.

                      Una vez puestos en marcha los resortes de su ley, qué ocurre: que a ellos no les preocupa, nada en absoluto, el devenir de la misma; que unos brazos de la ley, encarnados por los agentes de orden público, han de interpretar lo que esos personajes les han dictado, y que estos brazos de la ley, poco dados a la interpretación lógica, inteligente y humana de la misma, en su aplicación, se ven envueltos en kafkianas situaciones de las que, salvo que en frío la bajeza moral de la ley no se les presente a modo de bochorno y vergüenza, les llevará a sacar pecho y creer estar ante el paroxismo de su profesión.

Santos López Giménez

pd: Os dejo el artículo de Manuel Rivas, comentado al principio de esta entrada, publicado el 17 de julio de 2015 en El País Semanal:

Una ordenanza de Blythe, condado de Riverside, en California, establece que una persona debe ser propietaria de al menos dos vacas para poder exhibir botas de cowboy en público. Esta norma figura como ejemplo en muchos catálogos de leyes estúpidas o absurdas. A mí me parece que tal ley tiene una cierta coherencia interna, como los poemas surrealistas o una greguería de Ramón Gómez de la Serna: “Si vais a la felicidad, llevad sombrilla”. O como el más extraordinario microrrelato de serie negra, el que figura en Crímenes ejemplares, de Max Aub, que dice en toda su extensión: “Lo maté porque era de Vinaroz”.
En la ley californiana, además de coherencia interna, hay una cierta voluntad de estilo popular. Podría ser motivo de un debate apasionado: “¿Tiene derecho un tipo que en la vida tuvo trato con una vaca a llevar sombrero y botas de cowboy?”. La ordenanza, en todo caso, es una curiosa ficción jurídica inaplicable, siempre que elsheriff no haya sido antes ministro del Interior en España. Que se sepa, la policía nunca ha desalojado un club de música country para identificar a los presuntos cowboys y exigirles los correspondientes certificados de propiedad vacuna.
En España hay mucha voluntad de estilo popular, ejercida con especial precisión para bautizar leyes que tratan de la seguridad
En España también hay mucha voluntad de estilo popular, ejercida con especial precisión para bautizar leyes que tratan de la seguridad. Así, de la ley de la patada en la puerta hemos pasado a la ley mordaza, lo que demuestra una vez más que la cultura de la Transición, además de modélica, ha sido muy fructífera en la producción de eufemismos y disfemismos. Son demasiados años, siglos, en el potro de la tortura histórica, y la memoria tiene esa prevención de identificar el autoritarismo de la autoridad.
Hay cuestiones de mucho fondo, abismales, en la ley de seguridadque se dirimirán en el Tribunal Constitucional y también en el de Derechos Humanos de la ONU. Pero hay algunas otras que deberían ser revisadas por lo que queda de la Internacional Surrealista y elsheriff de Blythe: aquí hay un cowboy sin vacas. La histórica ley que nos va a hacer peligrosamente seguros contempla, por ejemplo,sanciones de hasta 600 euros por “deslucir el mobiliario urbano”. No se trata, en este caso, de combatir el vandalismo, con la destrucción o ruptura de bienes públicos. Es una sanción estética. Un pronunciamiento artístico. Una performance policial.
La autoridad lingüística, el DRAE, define así deslucir: “Quitar la gracia, atractivo o lustre a algo”. ¿Qué relación tiene el “quitar la gracia” al mobiliario urbano con la seguridad ciudadana? Los grupos humanitarios más activos, como Cáritas, consideran que se trata de una norma incluida adrede para expulsar a la gente sin casa de los bancos de jardines y plazas. Privar de un asiento público a los pobres, a los vagabundos, a los destartalados por la vida, o simplemente a quienes tengan un aspecto que el agente de turno, ejerciendo de comisario artístico, o de dictador del gusto, decida que esa presencia “desluce” el lugar de descanso.
¿Qué cráneo privilegiado introdujo esa disposición? ¿Quién será el lúcido que medirá el deslucir? ¿Llevarán los agentes un manual de deslucimiento? Hay mobiliario urbano, mucho, que es un deslucimiento en sí mismo. Solo su visión convertiría a Walter Gropius, el genio de la Bauhaus, cuna del diseño, en un vándalo justiciero. En ese mobiliario, tan costoso como incómodo y estéticamente miserable, lo único bello, lo único sublime, lo único que merece la pena es esa anciana que lleva consigo todo lo que tiene y que, por un momento, como una reina, hace útil, le da lustre, a ese desastre de banco de descanso diseñado para hacer imposible el descanso.
Alguien debería explicarle al ministro de Interior que un banco donde sentarse o echar un sueño es la única patria que tiene mucha gente
Cuentan que este ministro del Interior es un hombre de fe, de firmes creencias religiosas. Si no lo sabe, alguien debería explicarle que un banco donde sentarse o echar un sueño es la única patria que tiene mucha gente. No lo desluce. Ese banco es como el barco de los argonautas de Jasón: madera que habla.
¿Deslucimiento? Bien pensado, creo que la ley debería ampliarse. Extenderse a todos los ámbitos de la vida pública. Elevar las multas por “deslucir”. Sancionar a los que deslucen la urbe entera, la comunidad, la nación, la patria, la humanidad, el medio ambiente. A los que deslucen las leyes democráticas, llenándolas de zonas oscuras.
Cuando el ministro ha tratado de justificar la ley mordaza, me he acordado de la respuesta que dio Lyndon Johnson a un periodista que le reprochó: “Está usted intentando salvar la cara”. Y el presidente Johnson respondió: “No estoy intentando salvar la cara. Estoy intentando salvar el culo”. Eso sí que es lucirse.
elpaissemanal@elpais.es


miércoles, 28 de enero de 2009

Sociedad libre, tolerante y justa (II)

Casi tres días ha tardado, al final se ha pronunciado. El Tribunal Supremo decide lo que era de Ley, no se puede objetar a Ciudadanía. Pero, más allá del cuestionamiento mismo que llevó a estos treinta jueces a encerrarse para, finalmente, decidir lo que a todas luces era incuestionable, uno se pregunta, ¿quién dijo que lo peor de la derecha española eran sus representantes políticos?, en mi opinión, camaleónicos personajes, lo peor de la derecha española, conviven muy cerca de nosotros..., manifiesto mi consternación por el tufo de intolerancia pestilente que irradia la derecha social y religiosa en nuestro país. Qué pena. Pero, consternaciones y penas a un lado, hoy es un día para congratularse con la Justicia.

Santos López Giménez

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Tribunal/Supremo/decide/puede/objetar/Ciudadania/elpepusoc/20090128elpepusoc_3/Tes

Contenidos de la asignatura: http://www.elpais.com/elpaismedia/ultimahora/media/200706/21/sociedad/20070621elpepusoc_2.Pes.PDF.pdf

martes, 27 de enero de 2009

Sociedad libre, tolerante y justa

Así como reza el título, desde el Consejo de Europa, se sugería, en 2002, a los Estados miembros, fuese promovida esa aspiración, haciendo de Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos un objetivo prioritario de las políticas y reformas educativas.
Nuestro país, nuestro Gobierno, en sintonía con esa aspiración, tomó el testigo y a través de una Ley Orgánica le dio forma. Su desarrollo, desde el pasado curso escolar, no ha hecho sino comenzar a andar. Que los jóvenes entiendan que la suya, su religión, es una más de las posibles en nuestra sociedad; que su participación, en cuantos eventos sociales y/o solidarios consideren oportuno estar, es su mejor arma de participación ciudadana, desde la cual aportar todo su potencial humano; que el respeto hacia sus conciudadanos, más allá de razas, sexo, creencias, ideologías, o cualesquiera otras particularidades, es algo natural, cargado de una enorme riqueza, que retroalimenta la interculturalidad; son algunas de las salvajadas con las que se pretende adoctrinar a nuestros hijos. Por ello, porque nuestro país siempre fue vigía de occidente, porque nuestra derecha social y política no sólo atesora privilegios materiales, sino que pretende no dar márgenes a la posibilidad de que una sociedad libre, de ciudadanos libres, capaces de pensar por sí solos, pueda algún día caracterizar a nuestra ciudadanía; porque para ella, para la derecha, que los jóvenes desprecien la política constituye su mejor granero de votos de futuro; porque no les parece suficiente el grado de violencia física y verbal que caracteriza a buena parte de nuestros jóvenes, inspirado en sus mayores, mayores que solemos presumir de demócratas, cívicos, tolerantes..., conceptos vacíos, carentes de significado, cuando osamos pronunciarlos al tiempo que desconfiamos del inmigrante, que dañamos al compañero de trabajo, que incitamos a nuestros hijos a responder con violencia. Por ello, por todo ello, porque no soporta el progreso en ninguna de sus facetas, intenta dinamitar la mencionada asignatura y a través de sus presiones, con el incondicional apoyo de la Jerarquía Eclesiástica, máximo estilete de sus andanadas contra la sociedad, ha conseguido que treinta jueces permanezcan encerrados tratando de dilucidar la constitucionalidad de esta asignatura. A partir de las 10 de la mañana, de hoy, 27 de enero, dichos jueces, retomarán el asunto...



Santos López Giménez


http://www.elmundo.es/elmundo/2009/01/26/espana/1232991414.html

http://www.es.amnesty.org/uploads/tx_useraitypdb/manifiesto_educacion_para_ciudadania.pdf