viernes, 27 de diciembre de 2024

El ‘caso Neurona’, o cómo se fraguó el escándalo judicial contra Podemos que quedó en nada.

                               A pesar de todo, a pesar de que se les ha desmontado el tinglado de la infamia a todas las versiones de la Derecha, la terquedad, la necedad, el mal gusto imperante, por boca de ciudadanos y ciudadanas que, en teoría, ni habría de irles ni de venirles, hace que el trasfondo por el cual esas infames imputaciones fueron hechas, sean, según esta ciudadanía modélica, unas más de las que pululan  en el mundo de la política de nuestro país. Y te despachan con una nueva versión de lo que se está retorciendo hasta la estupidez máxima, que uno pueda imaginar, aquello de "vivimos en un país en el que hay libertad de expresión", para, terminar diciéndote que la suya, su opinión, vale tanto como la tuya, y que, por tanto, las razones que llevaron a Podemos a estar imputado por doquier, están tan o más vivas que nunca. Y te miran con media sonrisa, una vez más, perdonándote la vida.

                             Con ese absurdo y perverso entrecomillado, esa modélica ciudadanía, pretende que bajo el asqueroso manto del mismo, la opinión de un científico valga lo mismo que la suya, si de hablar de Cambio Climático se tratase, por ejemplo.





Podemos sufrió durante todo su paso por el Gobierno una investigación judicial que imputó a parte de sus miembros y al propio partido. Tras tres años y medio de escándalo político, judicial y mediático, todas las pesquisas fueron archivadas.

¿Cómo se fraguó el caso NeuronaEn julio de 2020, cuando Podemos llevaba seis meses en el Gobierno, un abogado despedido del partido, José Manuel Calvente, declara ante el juez Juan José Escalonilla.


  • Solo un día después, el magistrado impulsa una macrocausa: abre las primeras seis líneas de investigación e imputa a varios miembros del partido y al propio Podemos como persona jurídica.
  • A partir de ese momento la causa no ofreció un respiro a Podemos: se abrían líneas de investigación, se cerraban, se volvían a abrir...
  • En total, se investigaron más de una decena de pesquisas que plagaron de sospechas cada rincón del partido (con acusaciones que iban desde supuestos sobresueldos a la presunta reforma irregular de la sede).
  • Y comenzaron las tergiversaciones. Diversos medios manipularon el sumario y el ruido se hizo cada vez mayor.

Pero era todo humo. Tres años después, en diciembre de 2023, el juez Escalonilla dio carpetazo a la última línea de investigación.

  • El caso Neurona se cerró apenas unas semanas después de que se supiera que Podemos se quedaba fuera del Consejo de Ministros tras la pugna con Sumar.
  • Y hace unas semanas, la Audiencia de Madrid confirmó el archivo tras el intento de revivirlo por parte de Vox, que se personó como acusación popular.

Contactado por EL PAÍS, Calvente arguye que nunca actuó por venganza: “Presenté la denuncia por responsabilidad, por coherencia con mis principios”.

© Foto: Jaime Villanueva (EFE)

martes, 12 de noviembre de 2024

Fernando Valladares: Soy un objetivo del odio

                  Ayer, 11 de noviembre, escribía Fernando Valladares en El País un artículo que transcribo y comparto desde el blog que nos acoge.

Soy un objetivo del odio: por qué no debemos ceder ante el acoso en redes sociales


El científico Fernando Valladares, amenazado tras la dana, cree que “es tiempo de colaborar y reconstruir, de anticiparse y prevenir”


En las clases de la universidad abordamos con los estudiantes cómo dialogar con los negacionistas. Buscamos y desarrollamos argumentos, pero también formas de empatizar con las personas que niegan el cambio climático, que niegan especialmente la injerencia humana en el clima. Es muy difícil mantener la calma ante personas que se muestran deliberadamente refractarias al conocimiento científico. Pero es todavía más difícil mantener esa calma cuando vemos las consecuencias de no escuchar a la ciencia y vemos el terrible impacto del cambio climático en la gente. Se vuelve dificilísima la convivencia con personas agresivas y rotundas que no solo desoyen a la ciencia, sino que la enjuician y la descalifican. Es doloroso ver e incluso experimentar el odio de estas personas mientras constatamos que el cambio climático ha hecho mucho más virulentos y destructivos a los huracanes, como ha sido el caso de Helene y Milton en la costa este de Estados Unidos, y amplifica el poder destructor de las danas. Cuando vemos las muertes, el sufrimiento y los daños que podrían haberse evitado o reducido si hubiéramos tomado consciencia todos y todas del clima que tenemos hoy, aquí y ahora. En estas circunstancias se vuelve agónico gestionar el odio del que somos objeto muchos y muchas de los que explicamos lo que pasa y por qué pasa.

En estas dos semanas tras la dana que asoló muy especialmente la región de Valencia he recibido, como otras investigadoras y comunicadores, todo tipo de insultos y descalificaciones en las redes sociales. Incluso amenazas furibundas de linchamiento, con personas que aseguran desear verme, literalmente, ahorcado. Asusta. Duele. Desconcierta. Estas personas organizadas en diversos grupos de Telegram como La Quinta Columna TV, y en diversas redes sociales, mantienen no solo que mentimos los que hablamos de cambio climático, sino que vivimos de esa mentira e incluso que estamos implicados en la manipulación del clima para destruir personas e infraestructuras. Algo que incluyen dentro de lo que llaman el NOM, el nuevo orden mundial, algo a lo que al parecer los científicos y científicas contribuimos trabajando a las órdenes de ciertos tiranos o incluso liderando campañas de desinformación para hacernos con el poder.

El odio se vuelve tóxico cuando uno está desgarrado por el dolor. Cuando uno lleva años hablando de escenarios duros y la actualidad te lo recuerda cada mañana. Cuando uno constata día tras día que nunca llega el momento de atender la emergencia climática, que el modelo actual de civilización colisiona frontalmente con un clima que ella misma ha enfurecido, pero que no quiere o no sabe tomárselo en serio. Cuando uno busca y rebusca razones para el optimismo en un ambiente contagioso de pesadumbre y ecoansiedad. En esas circunstancias el odio lástima. Y los que incitan al odio lo saben y se crecen.
Algunos comunicadores y científicos han tenido que cerrar sus cuentas en las redes sociales ante el acoso violento y constante, especialmente en el caso de las mujeres. Ante este odio y sus impactos, mi ánimo decae y el odio que recibo me lleva a cuestionarme lo que hago y cómo lo hago una y otra vez.

No sé si es lo más seguro de hacer para mi salud física y psíquica. Pero siento que hago lo que hay que hacer, informar, informar e informar. Mientras me informo, me informo y me informo. De la ciencia, de la actualidad y, también, de los que odian y por qué odian. Ojalá estuviera equivocado sobre el cambio climático. Sería feliz si lo estuviera.

Lo que importa es conseguir cuanto antes una sociedad preparada para el clima que ya tenemos aquí. Una sociedad que anteponga los derechos humanos y la salud de las personas a la actividad económica y al egoísmo suicida.

Por fortuna, en estas semanas de odio hemos recibido también muchas palabras de apoyo y de confort humano. Palabras que necesitamos más que nunca en unos tiempos, los actuales, donde el odio duele, bloquea y desespera. Gracias, de verdad, gracias.

En la cumbre del clima número 29, que se celebra en estos momentos en Azerbaiyán, la mayor amenaza que se cierne sobre todos y todas se aborda con una tibieza irresponsable. Unos meses después de la COP 29, en enero de 2025, Donald Trump, un negacionista climático radical y declarado, tomará las riendas del país que más gases de efecto invernadero ha emitido.

La humanidad no merece este dolor añadido a las tragedias que el cambio climático genera en todos los rincones del planeta. Pero es la humanidad la que, a través de unas democracias renqueantes y grandes dosis de desinformación, la que ha ido apoyando gobiernos tibios, y normalizando “verdades alternativas” y mensajes de odio.

Fernando Valladares es doctor en Biología e investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), donde dirige el grupo de Ecología y Cambio Global en el Museo Nacional de Ciencias Naturales.

Artículo de Fernando Valladares








jueves, 31 de octubre de 2024

Era un niño que soñaba

 


El sueño se dejaba ver...
2014-2015

Las finales se sucedían: 2009, 11 finales en 11 años, las más dolorosas: 2012

2019-2020








 

En menos de dos meses, cumpliré 14 años. Acabo de terminar mi paso por la primaria, nos han dado las vacaciones, y el próximo curso toca el Instituto. 

            Este sábado, 25 de junio de 1977, el Athletic jugará la final de copa contra el Betis. De modo que este día lo tengo muy pillado, ni calle con colegas, ni nada que me distraiga: estaré pegado a la tele durante toda la tarde-noche. 

            Hace 7 años, mi padre, hizo un curso, relacionado con su trabajo, en Madrid. Allí estuvo varios días, aprovechó para visitar, no solo la capital, sino alguna que otra ciudad próxima, como Toledo, de la que vino comentando muchas anécdotas: que si el Greco, que si el Alcázar, que si el Tajo, que si la visita a la tienda de bicicletas de Federico Martín Bahamontes. Vaya, estuvo en una tienda de bicis, y no me compró una, tal como habíamos hablado él y yo antes de marchar a Madrid. 

           Qué decepción cuando volvió: "¿y la bici, papa?", "si es que era mucho engorro, ¿cómo me la iba a traer en el tren desde Madrid?". Y veo que saca, de su maleta, la indumentaria de un equipo de fútbol, roja y blanca, pantalón corto negro, calcetas negras con una franja superior también roja y blanca; en fin, menos da una piedra, tomé la equipación y me dispuse a probármela, me quedó como dios, me gustaba. En el escudo rezaba Atlético de Bilbao. Luego me he enterado de que eso de Atlético no es su nombre, que en realidad su nombre es el de Athletic Club de Bilbao, alguien me explica que tiene que ser en español, que está prohibido que sea en inglés.

           Bueno, a regañadientes, pero, de buen grado, tras ver la indumentaria, me siento muy bien con el regalo que mi padre me acababa de traer. En verdad, lo del tren, hubiese sido una pasada, cómo no lo había pensado antes, cómo se iba a traer la bici en tren.

          A la primera ocasión, esa indumentaria, me la puse para jugar con los amigos en la calle. Con el paso del tiempo, no mucho, me fui familiarizando con el equipo al que pertenecía la dichosa indumentaria, y debió de ser dos años después, cuando se jugó la final de copa contra el Castellón, decidí que podría ser el equipo al que uno siguiera, ya lo creo, también ganaba títulos, no solo el Real Madrid o el Barcelona.

        Pero, lo cierto y verdad es que, en esta calurosa noche de junio, me he sentado ante la tele para ver una nueva final del Athletic, en este caso, contra el Betis. Me pongo la camiseta y la gorra que me compraron mi madre y mi padre cuando estuvimos en Granada, en aquel viaje de hinchas caravaqueños que fueron a ver al Madrid que jugaba contra el Granada: mi madre, mi padre y yo, nos perdimos por Granada, no literalmente, claro, tampoco Granada daba para tanto, nos fuimos callejeando y llegamos hasta La Alhambra. En un puesto cercano a Los Cármenes, ahí me la compraron, cuando fuimos a encontrarnos con los hinchas que salían del partido para volver a Caravaca.

     Pues eso, gorra y camiseta, sentado en una pequeña mecedora, voy a vivir este partido importante para el Athletic, muy importante para mí; me acompañan mi padre y mi hermano. No empieza mal, a los 15 minutos, el bueno de Carlos, marca el primero del Athletic; empata el Betis en el último minuto de la primera parte. Nada más viene a alterar el resultado, se llega al final con ese empate. En la prórroga, se adelanta el Athletic, marca Dani, a los tres minutos; sin embargo, la desdicha, para el Athletic, parecía presidir ese partido, a tres minutos del final empata el Betis. Sin tiempo para la reacción, condenados a penaltis estamos. Uno, que sufre en sus carnes cada contratiempo del Athletic, incapaz de soportar más sufrimiento, decide no quedarse para contemplar la tanda que está a punto de comenzar.

    Me encierro en mi habitación, y dejo pasar los minutos. En un momento dado, tras un prudencial margen de tiempo, asoma mi hermano la cabeza y me da la peor noticia que podía esa noche tener: hemos perdido, Iribar ha fallado el último lanzamiento; entre sollozos, hecho polvo, me dejo caer en la cama y me duermo rápidamente: el sopor hace mella y me deja tirado, sin ánimo.

    Sin ánimo, pero dormido, un maravilloso sueño va dejando retazos de una futura existencia cuyas características no me desagradan, me encantan. Entre esos retazos, el más inminente: en septiembre entraré al Instituto; no sin esfuerzo, y con algún contratiempo, el primer año será complicado, pero, a partir de ese 1º de BUP, los tres restantes cursos los solvento, con el mismo esfuerzo, pero mucho mejores resultados. 

  Fluyen los retazos a velocidad de vértigo. Toca a su fin mi paso por el Instituto, he de plantearme qué ha de ocurrir a partir de ese momento, el sueño vira hacia una inquietud propia de mi indecisión: finalmente, opto por la más adecuada de las que, en ese instante, se me proyectan, la Universidad de Granada me espera, Biología será aquello que estudiaré en ella. La tranquilidad preside esa fase de la noche, instalado en certezas que no ofrecen dudas, concilio mi dormitar durante un buen rato, en paz conmigo mismo.

  A pesar de que dejo a mis amigos, ninguno de ellos estudiará en Granada, el devenir proyectado continúa siendo placentero. De pronto, en mi segundo año en Granada, veo aparecer de nuevo al Athletic, lo vuelve a hacer de un modo explosivo, pero ahora, para bien, no como en esa triste situación que me ha dejado tumbado. Al final de ese curso, además de unas buenas sensaciones académicas, el Athletic es campeón de liga. El vértigo de los acontecimientos sigue en todo lo alto, los retazos siguen viniendo sin dar tregua, y me sitúan en el tercer año de mis estudios universitarios. Malamente ese curso, sólo haber aprobado la más fuerte materia del mismo, me mantiene a flote y con esperanzas para septiembre. Y en esa tesitura vital, porque sería un todo o nada lo de mi continuidad como estudiante universitario, va el Athletic y, no sólo repite hazaña, ganando de nuevo la liga, sino que también gana la copa. En mi sueño, se dibuja una ciudad gris, atormentada por un presente que le es hostil, pero que, pletórica, celebra el triunfo deportivo de su equipo y para ello, como en el año anterior, hacen navegar a una vieja gabarra, a través de un curso de agua sucio y pestilente, pero, que no dejaba de ser el curso de agua que mantenía viva a la ciudad. En la gabarra, esos chicos, algunos de ellos de mi edad, van paseando sus dos trofeos entre el clamor y la alegría de un millón de personas que, desde los márgenes vitorean y dan las gracias a ese grupo humano que tan felices les han hecho.

  Sigue el raudo devenir de los acontecimientos mostrando nuevas fases de mi vida, pero, un sobresalto mañanero me deja en vilo: miro a la ventana, acaba de amanecer, el sueño para en seco y el devenir último habrá de ir concretándose en el tiempo.

  

Cuando en la noche del pasado sábado, 6 de abril, revolcándome por los suelos, abrazado a mi hijo, con una inmensa alegría, única, maravillosa alegría, solo comparable a la del reciente nacimiento de su hijo, mi nieto; después de que un chico navarro, Alex Berenguer, saliese corriendo hacia la grada, quitándose la camiseta rojiblanca, abrazándose con las emocionadas personas que asistieron a una más de las finales a que nos tiene acostumbrados el Athletic, pero, cuyo gol de penalti, esta vez sí, suponía el triunfo, y ser campeones de copa; recobro la memoria de aquella noche, la del 77, miro a la pantalla tomando conciencia de que habían sido muchos años los que aquel niño de 14 ha esperado para despertar y ver que Don José Ángel Iribar seguía allí, con los ojos llorosos, emocionado.









miércoles, 4 de septiembre de 2024

A noventa segundos del apocalipsis (S.O.S, 15 de septiembre)

El "reloj del fin del mundo" sitúa a la Humanidad a 90 segundos del apocalipsis, el peor registro de su historia.
Uno se pregunta si, en verdad, este dato, que quizá no se entienda como debiera, pudiera estar lastrando cualesquiera intentos de corregir los peores aspectos que conducen a semejante y perversa conclusión.

Ya, cierto, la mía es una introducción muy poco acertada para un problema del calibre al que hemos de enfrentarnos. Pero, ocurre que, socialmente, se ha instalado esa sensación que, desde ya, podríamos definir como el estado de "a 90 segundos del final". Así las cosas, el ser humano, los seres humanos, hemos optado por un salvaje "sálvese quien pueda", en un "a vivir que son dos días", que viene siendo útil para un roto o un descosido,  paliando traza alguna de cargo de conciencia.

Todo ello, en términos absolutos, es decir, planetarios, considerando, por tanto, a la Humanidad en su conjunto. Pero, hete aquí que, el planeta, no es sino la suma de infinidad de rincones, cada uno con sus características, siendo en esa parcelación en la que naufragamos, de la que dependen esos 90 segundos y cuyo funesto y perverso resultado es improbable que pueda revertirse.

A la desesperada, el Consejo de Defensa del Noroeste, cuyos desvelos principales se ubican en la comarca del mismo nombre, Noroeste murciano, intenta paliar, a marchas forzadas, con la soga al cuello, el despropósito más aciago de su historia: la pérdida de su fisonomía, y lo que es peor, la pérdida de los valores naturales que le conferían una riqueza valiosa, por lo que de vida representaba. 

Fondos de inversión no identificados, desde el punto de vista humano, y si lo están, los verdugos se camuflan en funambulistas ejercicios de mimetismo social, contando con el mayoritario apoyo de la sociedad comarcal, que les protege, pensando, pobres criaturas, que son el futuro de sus familias. 
Es increíble, ya lo hicieron esos ecocidas en su día, durante la primera década de los 2000, compraban casas, terrenos, compraban voluntades, transformando a la comarca en un erial en potencia. 

Como quiera que el Sistema Capitalista tiene sus propias herramientas, para afrontar contratiempos sobrevenidos,  la llamada burbuja inmobiliaria, no les afectó, y esos criminales, ahora bajo el mismo paraguas de entonces, el que los ayuntamientos comarcales les proporcionan, han vuelto con más fuerza.

Ya no hablamos de potencialidad, hablamos de hechos consumados, con miles de hectáreas de secano, forestales, en su mayoría, cuya devastación y puesta en regadío, está ocasionando, porque no podía ser de otro modo, si esquilmas los acuíferos de tu entorno, la muerte de sus ecosistemas, y el final de sus comunidades humanas.





 

sábado, 31 de agosto de 2024

El fascismo y su modus operandi

 Buenos días. Que a uno le gusten más o menos los muralitos, que no me gustan nada, todo hay que decirlo, a nadie le importa ni interesa. Sin embargo, si te los encuentras en este medio es porque acudes a él con más frecuencia de la que uno desearía, por tanto, de no tenerlos en cuenta habría de acarrear, y soportar sobre mis espaldas, una sempiterna incongruencia personal.

Acudes al buscador universal, google, y resulta que te dice que se trata de un bulo. Y tú te preguntas: "hostias, pero si el mensaje es propio de Julio, si su contenido es coherente, lógico, cargado de sentido común, cómo no lo voy a asumir". Tú te lo dices todo, no son inocentes los intentos de quienes llenan las redes de manipuladas frases que no dijo el autor adjudicado, la intencionalidad está presente a cada post.
Quienes manipulan, y sueltan bulos a tiempo completo, han de adecuar sus espacios para que las criaturas que leemos sus acometidas falsas y malintencionadas se vayan posando en el subconsciente colectivo. Y qué mejor manera que la de crear muralitos, como el que comparto ahora, que te llega, no te preguntas nada, y cuando te acostumbras a ellos, te vas habituando a no preguntarte nada ante los cientos de bulos que te van saliendo al paso a diario.
Lo peor de todo esto, no son los muralitos, ni siquiera el falso contenido que, muchas veces, les caracteriza, lo peor es que está significando el modo con el que el fascismo en sus diversas versiones: Trumpistas, Mileis, no digamos el fascismo ruso, por supuesto el fascismo patrio verde moco..., todos ellos vienen secuestrando el engranaje neuronal de la población. 




NOTA: El contenido que os acabo de compartir, forma parte del post que uno introdujese en facebook el pasado 25 de febrero


miércoles, 31 de julio de 2024

Recuperando retazos

 Recuperar aquello que uno ha dejado, en algún momento, en una red social, no es ni bueno ni malo, en todo caso, conviene no perder de vista todos aquellos aspectos que preocupan y cuya continua puesta sobre la mesa ha de ser la obligación de todo ser humano que pretenda contribuir a resolver aquello que se plantea, o denunciar a los malnacidos y malnacidas que generan dichas preocupaciones.

El 7 de julio, para mi desgracia, para desgracia de la Humanidad, un vídeo como el que comparto ahora nos salía al paso reflejando aquello que no queremos ver, que no sabemos combatir, aquello para lo que, todo un grupo político opositor en España, ha impuesto no solo una ley del silencio sino que, a su vez, ha generado un halo de infamia y difamación sobre todo aquel, toda aquella, que tenga la osadía de recordar dichos crímenes del Estado Genocida de Israel.

Os maldigo, asesinos.


11 de julio:

               La noticia es esta, la noticia es de ayer; los hechos vienen de lejos. Para ti, progre pro-isidoro, por ejemplo, o progre pro-amigo-de-narcotraficante, por ejemplo, que de todo hay; para ti, que eres de esas criaturas que decían aquello de que Gallardón nada tenía que envidiar a izquierda alguna, por ejemplo; para ti, alma cándida, que te indignabas cuando se te decía que no era nada bueno blanquear a fascistas, por ejemplo; para ti, ciudadano babosete, va por ti.

11 julio 2022: "Finales de 2014. Aquí empieza la mayor campaña, por cantidad de medios, periodistas, jueces y poderes económicos de la historia de la democracia española. Había que acabar con @PODEMOS por cualquier vía: mentiras, falsas informaciones, portadas y editoriales criminales. No olvidamos".

Iñaki Villanúa 🔻 @IVillanua




25 de julio:

                          





29 de julio:


5 de junio: Me alegra enormemente que el alcalde, por fin reconozca, que estás empresas agrícolas y ganaderas, no solo no dan trabajo, sino que esquilman nuestros recursos naturales. Ya os comenté hace unos días que me vine llorando de Benablon por ver destrozado el paisaje de mi infancia, ese que construyeron mis abuelos y vuestros abuelos, con tanto esfuerzo. Aquí públicamente le ofrezco cualquier tipo de ayuda para dar solución a este problema que nos acecha y amenaza con convertir el Noroeste en el nuevo campo de Cartagena. (Juani Marín, Librería Cervantes, Caravaca)




martes, 11 de junio de 2024

Comentario previo a una invitación lectora: Por qué mueren tantos niños en Gaza

  Reconozco que escribo para ti, para ese porcentaje de seres humanos que, siendo contactos de este espacio (redes sociales), en realidad, en ocasiones, ni siquiera hemos llegado a saludarnos físicamente. Bien es cierto que, esa circunstancia, del no saludo físico, también se da con otras personas, del grupo de contactos, a las que estoy deseando poder llegar a saludar en carne y hueso, como solía decirse.

A los primeros, a las primeras personas nombradas, os he adjudicado un rol que, al igual, no lo consideráis oportuno: ya alguien creyó conveniente hacérmelo saber días pasados, cuando, en realidad, esa persona que se diese por aludida, no estaba incluida en dicha adjudicación. Pero bueno, a lo que iba.

Son demasiados, porque ni un solo día debieron de producirse tales crímenes, los meses que llevamos durante los cuales, la población mundial, vive un Genocidio en directo. No es el primero, por desgracia, tampoco será el último. Sufrimiento, dolor, muerte: sin embargo, tú, crees a pies juntillas en energúmenos de determinados ámbitos políticos que te dicen que eso que está ocurriendo no es sino una necesidad imperiosa.

Comprenderás, criaturica, que te mire con cierto desdén, que tu presencia no sea agradable, y que mis palabras hacia ti, sean aquellas que debiera hacer llegar a los criminales que te dicen que el Genocidio no existe. Pero, por respeto a tu persona, dirijo a ti estas palabras, no en vano, eres el primer y último responsable de tus afectos socio-políticos, los cuales, bien sabes, condicionan esa y otras retahílas de barbarie y odio que te suelen transmitir.


Pd: El artículo lo acabo de compartir en facebook. Al mismo, le he añadido un previo comentario en el que pretendo focalizar el objetivo de mi malestar hacia aquellas personas que dan su confianza en las urnas a grupos políticos que generan y difunden odio por doquier.


martes, 28 de mayo de 2024

Obviamente, eres un fascista, qué duda cabe

 El buen hombre, cargado de razones, sus razones, esas razones envenenadas que copia de sus manantiales de odio y fango, me retaba para que fuese uno quien decidiese a quienes habría de eliminar de mi lista de contactos en virtud de su afinidad ideológica y electoral. No era baladí, ni mucho menos ahora, algunos días después, cuando, en apariencia nada ha cambiado pero los referentes se han significado hasta hacer reconocibles, más que nunca, las malas babas y el visceral odio intrínseco de una ciudadanía a la que le hacen falta argumentos negativos, ni pocos ni muchos, menos de cero, para apuntarse al carro del odio.

Ayer, dos hechos embadurnaban nuestra existencia como seres humanos y como sociedad: el Estado terrorista y asesino de Israel, entraba a sangre y fuego en un campamento de ciudadanas y ciudadanos palestinos masacrando y quemando sin contemplaciones; a su vez, la segunda de las vicisitudes que nos delatan como asquerosos seres humanos, incapaces, no solo de reaccionar frente a la infamia, sino de mostrar un mínimo de solidaridad, cuando los hechos que nos contemplan nos hacen también víctimas, dicha vicisitud nos dejaba perplejos, o brutalmente alegres, según qué casos, cuando veíamos como unos malnacidos insultaban impunemente a Irene Montero y Pablo Iglesias en el día en el que uno de los delincuentes que les acosó durante semanas iba a ser juzgado por aquel infernal acoso.
Con lo cual, mi querido contacto, tú decides, te lo dije entonces, te lo digo ahora, la rúbrica es muy sencilla: si mantienes aún la asquerosa teoría de que el Genocidio de Israel es en defensa propia, y si, de otro lado, tus sentimientos están con esa criatura malnacida que acosaba a Pablo e Irene, obviamente, eres un fascista, qué duda cabe.











Santos López Giménez

jueves, 11 de abril de 2024

Del 77 al 2024, pasando por el 84: crónica de un sueño. (Don José Ángel Iribar seguía allí)

             En menos de dos meses, cumpliré 14 años. Acabo de terminar mi paso por la primaria, nos han dado las vacaciones, y el próximo curso toca el Instituto. 

            Este sábado, 25 de junio de 1977, el Athletic jugará la final de copa contra el Betis. De modo que este día lo tengo muy pillado, ni calle con colegas, ni nada que me distraiga: estaré pegado a la tele durante toda la tarde-noche. 

            Hace 7 años, mi padre, hizo un curso, relacionado con su trabajo, en Madrid. Allí estuvo varios días, aprovechó para visitar, no solo la capital, sino alguna que otra ciudad próxima, como Toledo, de la que vino comentando muchas anécdotas: que si el Greco, que si el Alcázar, que si el Tajo, que si la visita a la tienda de bicicletas de Federico Martín Bahamontes. Vaya, estuvo en una tienda de bicis, y no me compró una, tal como habíamos hablado él y yo antes de marchar a Madrid. 

           Qué decepción cuando volvió: "¿y la bici, papa?", "si es que era mucho engorro, ¿cómo me la iba a traer en el tren desde Madrid?". Y veo que saca, de su maleta, la indumentaria de un equipo de fútbol, roja y blanca, pantalón corto negro, calcetas negras con una franja superior también roja y blanca; en fin, menos da una piedra, tomé la equipación y me dispuse a probármela, me quedó como dios, me gustaba. En el escudo rezaba Atlético de Bilbao. Luego me he enterado de que eso de Atlético no es su nombre, que en realidad su nombre es el de Athletic Club de Bilbao, alguien me explica que tiene que ser en español, que está prohibido que sea en inglés.

           Bueno, a regañadientes, pero, de buen grado, tras ver la indumentaria, me siento muy bien con el regalo que mi padre me acababa de traer. En verdad, lo del tren, hubiese sido una pasada, cómo no lo había pensado antes, cómo se iba a traer la bici en tren.

          A la primera ocasión, esa indumentaria, me la puse para jugar con los amigos en la calle. Con el paso del tiempo, no mucho, me fui familiarizando con el equipo al que pertenecía la dichosa indumentaria, y debió de ser dos años después, cuando se jugó la final de copa contra el Castellón, decidí que podría ser el equipo al que uno siguiera, ya lo creo, también ganaba títulos, no solo el Real Madrid o el Barcelona.

        Pero, lo cierto y verdad es que, en esta calurosa noche de junio, me he sentado ante la tele para ver una nueva final del Athletic, en este caso, contra el Betis. Me pongo la camiseta y la gorra que me compraron mi madre y mi padre cuando estuvimos en Granada, en aquel viaje de hinchas caravaqueños que fueron a ver al Madrid que jugaba contra el Granada: mi madre, mi padre y yo, nos perdimos por Granada, no literalmente, claro, tampoco Granada daba para tanto, nos fuimos callejeando y llegamos hasta La Alhambra. En un puesto cercano a Los Cármenes, ahí me la compraron, cuando fuimos a encontrarnos con los hinchas que salían del partido para volver a Caravaca.

     Pues eso, gorra y camiseta, sentado en una pequeña mecedora, voy a vivir este partido importante para el Athletic, muy importante para mí; me acompañan mi padre y mi hermano. No empieza mal, a los 15 minutos, el bueno de Carlos, marca el primero del Athletic; empata el Betis en el último minuto de la primera parte. Nada más viene a alterar el resultado, se llega al final con ese empate. En la prórroga, se adelanta el Athletic, marca Dani, a los tres minutos; sin embargo, la desdicha, para el Athletic, parecía presidir ese partido, a tres minutos del final empata el Betis. Sin tiempo para la reacción, condenados a penaltis estamos. Uno, que sufre en sus carnes cada contratiempo del Athletic, incapaz de soportar más sufrimiento, decide no quedarse para contemplar la tanda que está a punto de comenzar.

    Me encierro en mi habitación, y dejo pasar los minutos. En un momento dado, tras un prudencial margen de tiempo, asoma mi hermano la cabeza y me da la peor noticia que podía esa noche tener: hemos perdido, Iribar ha fallado el último lanzamiento; entre sollozos, hecho polvo, me dejo caer en la cama y me duermo rápidamente: el sopor hace mella y me deja tirado, sin ánimo.

    Sin ánimo, pero dormido, un maravilloso sueño va dejando retazos de una futura existencia cuyas características no me desagradan, me encantan. Entre esos retazos, el más inminente: en septiembre entraré al Instituto; no sin esfuerzo, y con algún contratiempo, el primer año será complicado, pero, a partir de ese 1º de BUP, los tres restantes cursos los solvento, con el mismo esfuerzo, pero mucho mejores resultados. 

  Fluyen los retazos a velocidad de vértigo. Toca a su fin mi paso por el Instituto, he de plantearme qué ha de ocurrir a partir de ese momento, el sueño vira hacia una inquietud propia de mi indecisión: finalmente, opto por la más adecuada de las que, en ese instante, se me proyectan, la Universidad de Granada me espera, Biología será aquello que estudiaré en ella. La tranquilidad preside esa fase de la noche, instalado en certezas que no ofrecen dudas, concilio mi dormitar durante un buen rato, en paz conmigo mismo.

  A pesar de que dejo a mis amigos, ninguno de ellos estudiará en Granada, el devenir proyectado continúa siendo placentero. De pronto, en mi segundo año en Granada, veo aparecer de nuevo al Athletic, lo vuelve a hacer de un modo explosivo, pero ahora, para bien, no como en esa triste situación que me ha dejado tumbado. Al final de ese curso, además de unas buenas sensaciones académicas, el Athletic es campeón de liga. El vértigo de los acontecimientos sigue en todo lo alto, los retazos siguen viniendo sin dar tregua, y me sitúan en el tercer año de mis estudios universitarios. Malamente ese curso, sólo haber aprobado la más fuerte materia del mismo, me mantiene a flote y con esperanzas para septiembre. Y en esa tesitura vital, porque sería un todo o nada lo de mi continuidad como estudiante universitario, va el Athletic y, no sólo repite hazaña, ganando de nuevo la liga, sino que también gana la copa. En mi sueño, se dibuja una ciudad gris, atormentada por un presente que le es hostil, pero que, pletórica, celebra el triunfo deportivo de su equipo y para ello, como en el año anterior, hacen navegar a una vieja gabarra, a través de un curso de agua sucio y pestilente, pero, que no dejaba de ser el curso de agua que mantenía viva a la ciudad. En la gabarra, esos chicos, algunos de ellos de mi edad, van paseando sus dos trofeos entre el clamor y la alegría de un millón de personas que, desde los márgenes vitorean y dan las gracias a ese grupo humano que tan felices les han hecho.

  Sigue el raudo devenir de los acontecimientos mostrando nuevas fases de mi vida, pero, un sobresalto mañanero me deja en vilo: miro a la ventana, acaba de amanecer, el sueño para en seco y el devenir último habrá de ir concretándose en el tiempo.

  

Cuando en la noche del pasado sábado, 6 de abril, revolcándome por los suelos, abrazado a mi hijo, con una inmensa alegría, única, maravillosa alegría, solo comparable a la del reciente nacimiento de su hijo, mi nieto; después de que un chico navarro, Alex Berenguer, saliese corriendo hacia la grada, quitándose la camiseta rojiblanca, abrazándose con las emocionadas personas que asistieron a una más de las finales a que nos tiene acostumbrados el Athletic, pero, cuyo gol de penalti, esta vez sí, suponía el triunfo, y ser campeones de copa; recobro la memoria de aquella noche, la del 77, miro a la pantalla tomando conciencia de que habían sido muchos años los que aquel niño de 14 ha esperado para despertar y ver que Don José Ángel Iribar seguía allí, con los ojos llorosos, emocionado.





Santos López Giménez

Publicado en El Noroeste







sábado, 9 de marzo de 2024

De inmadurez e ingenuidad

 Hombre de dios, la madurez hay que labrarla, debemos darle forma a diario, ni puedes ni debes dejarte arrastrar por los perversos y nocivos efectos que acarrea la inmadurez..., fin de la cita, que diría un snob de serie. 

Por tanto, hablar de ella, según criterio de maduros seres humanos, de aquellos que a diario te encuentras en tu medio, en sí mismo, denota inmadurez: la madurez conlleva no referirse a ella, es como hablar de dinero, está mal visto.

Con lo cual, si uno ahora está refiriendo semejante concepto, la auto-delación está cantada. Abierta esa primera línea, solo nos queda referir los hechos que se esconden tras de esa retahíla.

Me piden que haga una breve reseña sobre una obra de teatro que tuve ocasión de presenciar y seguir en su día. Me viene muy grande la invitación, pero, no encuentro razón alguna para desestimarla; bien al contrario, considero que la invitación lleva implícito un motivo de orgullo con uno mismo y el esfuerzo hay que hacerlo como sea. Lo hago, escribo el texto, sin embargo, cuando, tras varias semanas sin decidirme, acabo por hacerlo, cuando lo presento allí donde se me solicitó, pasan los días, alguna semana, y ni una palabra, no ya de agradecimiento, sino de crítica. Soy consciente de que no es muy afortunado el mencionado escrito, lo cual jamás debiera de ser motivo para emplear el silencio como respuesta, mucho menos, como moneda de cambio, que es lo mismo pero no es igual.

Pero, ya está, saca la madurez a relucir, muchacho, no seas niñato, si el escrito era malo, era malo, y si ello conlleva el silencio de la vergüenza, conlleva el silencio de la vergüenza, joder. Qué esperabas, a tus más de 60 sigues anquilosado en la falacia de la recompensa divina, alma de cántaro. 

Vamos a la segunda de las experiencias que uno tenía en mente sacar a colación en esta fría y lluviosa tarde talaverana: 

                      8 de marzo, ayer; ya ha tocado el timbre y llegas con unos minutos de retraso; movimientos rápidos; subes los escalones que separan las dos alturas a la izquierda de la entrada; cartera de apuntes y libros, en una mano, paraguas, en la otra; de pronto, una ingente masa humana, de unas 7 u 8 compañeras, viene en sentido contrario, tratas de reubicar tus adminículos para no tropezarte y, hete aquí que toman vida, el paraguas se abre, la cartera cae de plano, acabas de generar un pequeño, momentáneo, festivo y risueño episodio del que la carcajada y los comentarios afloran sin complejos entre la ingente masa humana comentada. 

                   Por momentos, te ves como el argentino al que las mujeres, de Amanece que no es poco, llevaban a sus reuniones para tener un hombre del que reírse.


Y bueno, heme aquí, a esta hora, con este escrito, contando intimidades propias de inmaduros, de ingenuos a quienes falta un hervor, frente a una realidad de sensatez, cordura y madurez, enorme madurez, que la calle rezuma
Así nos va.

Santos López Giménez


jueves, 29 de febrero de 2024

De tractoradas a la pobreza, pasando por Margalit.

                                      28 de febrero de 2024

 Buenos días. Qué manía tienen algunas de empeñarse en que traguemos con aquello de que la pobreza es un hecho universal. Con lo bien que se está viviendo al margen de los problemas, con lo bien que los mundos de yupi nos convierten en ratitas presumidas a tiempo completo. Para que vengas tú a decirme las copas que tengo que tomar (hostias, eso no era de Ansar?). En fin, Angelita, mira a ver los cepos, que el personal no está para que les recuerdes que, en muy poco tiempo, más de un tercio de la población española estará en riesgo de exclusión social, y directamente inmersa en la pobreza. Somos lo que rechazamos, somos miserables, la miseria moral es nuestra seña de identidad.

Esa pobreza invisible que uno tapa cuando sale a la calle


25 de febrero de 2024

Buenos días. Que a uno le gusten más o menos los muralitos, que no me gustan nada, todo hay que decirlo, a nadie le importa ni interesa. Sin embargo, si te los encuentras en este medio es porque acudes a él con más frecuencia de la que uno desearía, por tanto, de no tenerlos en cuenta habría de acarrear, y soportar sobre mis espaldas, una sempiterna incongruencia personal.
Acudes al buscador universal, google, y resulta que te dice que se trata de un bulo. Y tú te preguntas: "hostias, pero si el mensaje es propio de Julio, si su contenido es coherente, lógico, cargado de sentido común, cómo no lo voy a asumir". Tú te lo dices todo, no son inocentes los intentos de quienes llenan las redes de manipuladas frases que no dijo el autor adjudicado, la intencionalidad está presente a cada post.
Quienes manipulan, y sueltan bulos a tiempo completo, han de adecuar sus espacios para que las criaturas que leemos sus acometidas falsas y malintencionadas se vayan posando en el subconsciente colectivo. Y qué mejor manera que la de crear muralitos, como el que comparto ahora, que te llega, no te preguntas nada, y cuando te acostumbras a ellos, te vas habituando a no preguntarte nada ante los cientos de bulos que te van saliendo al paso a diario.
Lo peor de todo esto, no son los muralitos, ni siquiera el falso contenido que, muchas veces, les caracteriza, lo peor es que está significando el modo con el que el fascismo en sus diversas versiones: Trumpistas, Mileis, no digamos el fascismo ruso, por supuesto el fascismo patrio verde moco..., todos ellos vienen secuestrando el engranaje neuronal de la población.




24 de febrero de 2024

Buenos días. Echaba uno en falta una compilación tal que esta. Tentado ha estado uno de confeccionarla, la pereza siempre se adelantaba. Gracias a la persona que la haya confeccionado. Echad un vistazo, igual os sorprenden lo familiares que puedan ser algunas expresiones para vosotras.


24 de febrero de 2024

Buenos días. A ver, neoliberales, claro, solo que, si hay que intervenir, se interviene, para que el redil y sus moradores estén a buen recaudo. En Tal día como hoy, hagámonos una idea de semejante perogrullada. El escrito data de febrero de 2009. Semanario El Noroeste


22 de febrero de 2024

Hace unos minutos, Najat El Hachmi, nos dejaba su mirada en la SER, nos hablaba de la psicópata Isabel Díaz Ayuso.
"Tenemos la capacidad de sentir compasión por los desconocidos, a menos que se sea un o una psicópata"

Se iban a morir igual


22 de febrero de 2024


Comparto la carta de un lector de El País.
La impresentable persona a la que va dirigida, no tendría sitio en lugares medianamente educados si no fuera porque la amparan cabestros que son peor que ella, y la ratifica una ciudadanía para la que el odio es su moneda de cambio diaria. Esta individua, se permite hacer juegos de palabras para llamar hijo de puta al presidente del gobierno, y esa imbécil ciudadanía se regocija con semejante asquerosidad.

20 de febrero de 2024

Buenos días.
"...a veces conviene apoyarse en la poesía y la música para saludar el paso de los días. No renunciemos a la esperanza".
La Mirada de Luis García Montero.

19 de febrero de 2024
Diría uno que se trata de la obra definitiva, la obra de obras. Contiene todos los elementos que uno busca, cuando lo que desea es una lectura intensa, atractiva, prolongada en el tiempo, desprendida de prejuicios; en la que seriedad y humor no se distingan; y donde la visceralidad se abra camino para adentrarte en un incomparable marco del surrealismo más realista con el que jamás te hayas topado.



8 de febrero de 2024
La Mirada, Hoy por hoy, Najat el Hachmi. Hace unos 20 minutos, Najat, nos dejaba este artículo hablado en la SER. Pero, eh, tú tranquila, tú tranquilo, no va con vosotras, nunca nada va con vosotros; vosotras, vosotros, vivís en otra dimensión: instaladas en los Mundos de Yupi nos hallamos.
"Condenar a Israel de palabra sin tomar ninguna medida es pura impostura. Pero da igual porque en Eurovisión el perfume de la purpurina y el zorreo camuflará el fétido hedor del genocidio"

7 de febrero de 2024
Buenos días. Al parecer, desde Europa, se les están dando prebendas envenenadas a las tractoradas falsificadas. Cuando ayer me encontré con esa fotografía, en la que un individuo, al que se le supone, pequeño agricultor, protestando, supuestamente, y sobre todo, por la injusta adjudicación de precios en origen de sus productos, y que llevaba un cartón pegado al frontal de su tractor en el que pedía derogar la Agenda 2030, me preguntaba si, la supuesta inocencia del personaje, no era sino el producto de la ignorancia social que nos ampara. Por si alguna, por si alguno, se ha despistado en el tiempo, os dejo el cuadro de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, los cuales dan forma a eso que se llama Agenda 2030. Por favor, decidme, señaladme, en cuantos de ellos el infausto y falso agricultor de ayer se verá afectado, y en cuantos la sociedad, de acercarnos a los mismos, se verá beneficiada en su conjunto.



6 de febrero de 2024

Defiendo el Medio Natural con uñas y dientes; a la Agricultura, como necesaria aneja de ese medio, del mismo modo; lo mío es egoísmo, es en defensa propia, al tiempo que, mi defensa, es a nivel del Planeta en su conjunto. Me explica alguien a cuento de qué tanta bandera en las tractoradas?
pd: derogar Agenda 2030?, os suena de algo?...huele a verde moco que te cagas.




NOTA: Contenido conformado por algunas intervenciones que, durante el pasado mes de febrero, uno ha dejado en facebook.