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miércoles, 12 de agosto de 2026

La tragedia está servida

 Pilar Fraile y Verónica Gago, la semana pasada, en El País, en sendos artículos, ponían el dedo en la llaga; la idea no es nueva, el Neoliberalismo la viene forjando de mucho tiempo a esta parte, con los neofascistas está consiguiendo su objetivo: desactivar a la ciudadanía hasta dejarla exhausta, sin fuerzas, incapaz de reaccionar, de velar por su propia seguridad, cuando de la Administración depende su bienestar e integridad física.

Viene a colación la introducción, considerando lo que a continuación relataré:

Son varios años ya, en los que una manzana de Cehegín, comprendida entre las calles Velázquez, San Vicente y Blas Álvarez, se viene deteriorando, por momentos, con la consiguiente peligrosidad para vecinos y viandantes que ello entraña.

La imagen que este enlace nos muestra


corresponde a la parte de la manzana a partir de la cual comienza la Calle Velázquez. Como podréis comprobar, es una imagen del mes de abril, no obstante, los desperfectos que muestra el tejado, cuyo alerón ha ido cayendo poco a poco, aunque en la foto los contenedores de basura están alejados del mismo, a día de hoy, 12 de agosto de 2026, dichos contenedores están justo debajo del lugar al que van a parar dichos cascotes, como muestra la imagen de esta misma tarde.



Si entramos, siguiendo la acera, por la calle San Vicente, podremos observar el cielo abierto del tejado de la casa que conforma el lado opuesto de la manzana, en diagonal. Dicho cielo abierto lo es en virtud de la caída de parte del tejado que dicha casa está sufriendo



La última imagen nos muestra la confluencia de las Calles San Vicente y Blas Álvarez. En la misma, viendo la ropa tendida, se entiende que en la planta baja de la casa en cuestión vive una familia, en concreto, una joven madre con sus tres hijos pequeños. Familia cuyos medios económicos le impiden abandonar semejante lugar en post de su integridad física.



En la siguiente imagen, se muestra la oquedad que el derrumbe del tejado ha dejado, de momento, a modo de muestra del deterioro peligroso que, a día de hoy, 12 de agosto de 2026, avanza sin prisa pero sin pausa. Dicha oquedad es la que deja el cielo abierto que veíamos en las imágenes anteriores.






Hago un inciso en el relato de la perversa situación que esta encrucijada supone como peligrosidad para cualquier ciudadano que transite por las zonas comentadas. Y lo hago para recordar que, esa ventanuca horizontal, cuya altura fuese claramente mermada en su día, lo fue en virtud de la denuncia que uno hiciese ante el Defensor del Pueblo; y lo fue dado que, por aquel entonces, el travesaño superior de dicha ventanuca, amenazaba caer a la calle por el mal estado que presentaba. La imagen data del año 2010, han pasado 16 años, dieron aquella parcial solución, y el peligro no solo persiste sino que es más patente que nunca.

Seguimos Calle Blas Álvarez hacia abajo, y nos encontramos con una curiosa imagen en la que apreciamos como el muro de una parte de la siguiente construcción, una antigua serradora abandonada a su suerte, está siendo desgajado por, vete a saber quién, supuestamente niños que van quitando rocas y dejando el montículo que la imagen muestra. Montículo que, ayer, rebajara su tamaño dado que las fuertes lluvias caídas arrastraron una parte de la tierra que de dicho muro se desprende cuando arrancan las mencionadas rocas. Un mínimo de dos meses lleva esa imagen, tal como se la ve, sin que hayamos sido capaces, ni vecinos ni autoridades, de dar la voz de alarma y haber tomado la decisión más acertada para tal esperpento.

La situación es insostenible, pero, quienes se supone habrían de hacer algo, la Administración local, no lo hace. El vecindario, permanecemos impávidos, absolutamente maniatados, incapaces de reaccionar.

Hago este escrito, que ahora confecciono, poniendo de manifiesto lo relatado, con la única esperanza de que, ya que no se hace nada para evitar entre posibles lesiones menores a una tragedia de difícil pronóstico, al menos sirva como aviso de que la mencionada manzana, insertada en un enclave de trasiego humano permanente, se tenga en cuenta, a modo individual, por todas y cada una de las personas que conformamos el pueblo de Cehegín.

La tragedia está servida, su puesta en escena solo es cuestión de tiempo.



Santos López Giménez








miércoles, 2 de febrero de 2022

Huelga soterrada, Policía Local, Cehegín.

 Audio Onda Cero, 2 febrero 2022

En la noche del pasado 22 de enero, sábado, ocurrió un accidente de tráfico en la carretera de Cañada de Canara del municipio de Cehegín. Me cuenta, una de las personas que acudieron en un primer momento que, tras atender apresuradamente a los heridos del mismo, se dio aviso telefónico al centro de coordinación de emergencias de la Región de Murcia (112). ¡Cuál es la sorpresa cuando responden a los llamantes que no hay Policía Local en el municipio! Ni un solo policía local en todo el pueblo, en el servicio de noche. Ante tal escenario, los llamantes se hicieron cargo de la situación hasta la llegada inmediata - todo hay que decirlo - de los servicios sanitarios del municipio y, pocos minutos después, de los bomberos del consorcio de Caravaca de la Cruz. Ambos colectivos actuaron, como en ellos es costumbre, con la profesionalidad que les caracteriza.

Al parecer, no era la primera vez que ocurría, por poner un ejemplo, tampoco en Nochebuena hubo patrulla alguna.

El caso es que, según me informan, los agentes de la Policía Local de Cehegín, se encuentran en lucha con el Ayuntamiento. Pero, visto lo visto, no han advertido que las  medidas de fuerza que han elegido para la misma dejan mucho que desear, no sé por dónde andará la legitimidad en su conjunto, pero, la que tiene que ver con la faceta moral, huérfana de humanidad sí que anda.

Sin embargo, en mi opinión, no hemos de rasgarnos las vestiduras. Desde que me reconozco, cuando uno despertó a la vida, es decir, desde la más tierna infancia, más de 50 años atrás, la muletilla de que el médico en lo privado te trata mejor que en lo público, ya estaba allí. No sólo ocurre con la Sanidad, ocurre con la Educación, y como no, ocurre con la Seguridad Ciudadana. Según su profeta, el profeta  de las Derechas mundiales, autodenominadas liberales, conceptuadas como neoliberales, y toda la carga de muerte y destrucción que el concepto de las narices ha acarreado; para dicho energúmeno, Milton Friedman, personaje siniestro con el que la historia de la humanidad ha manchado sus páginas, las privatizaciones habrían de abarcar todas y cada una de las facetas sociales cuya puesta en escena suponga generar pingües beneficios económicos para unos cuantos.

 En eso andan nuestros patrios alumnos aventajados de aquel funesto personaje, que, entre otras lindezas, marcase la hoja de ruta que el genocida Pinochet habría de llevar a cabo en Chile, implantando, tras masacrar al pueblo chileno, un laboratorio económico en el que ese infame concepto, neoliberalismo, tomase cuerpo.

De modo y manera que esos patrios energúmenos neoliberales, llevan décadas con sutileza, dando tiempo al tiempo, desmontando el estado de bienestar, destruyendo todo lo que se construyó desde lo público, y lo hacen con ese sigilo propio de quienes, sabedores de que ninguna época se les resistió, están convencidos de, una vez más, asolar mediante campañas propagandísticas los espacios que, a su parecer, les pertenecen, de ahí su acoso y derribo para alcanzar el único propósito que les mueve, el control económico de todo cuanto sea susceptible de generar riqueza.

En definitiva, el asunto con el que comenzaba mi intervención, esa supuesta huelga encubierta de la policía local de Cehegín, podrá tener todo el sentido lógico y la legalidad moral del mundo, sin embargo, los actuales gestores municipales, no solo no moverán un dedo para solucionar sus reivindicaciones laborales, sino que están encantados de que lamentables hechos como los relatados ocurran, es el modo por el cual, poco a poco, se van haciendo con el beneplácito de la ciudadanía, la cual, siguiendo el perverso guion, contrata seguros de salud, lleva a sus hijos a colegios privados, instala todo tipo de medidas de seguridad en sus casas y en sus empresas, miran con buenos ojos la Seguridad Privada, convencida de que lo público no funciona. De eso se trata, en ello están, nada es casual, la lógica impera, el neoliberalismo, como la banca, siempre gana.


Santos López Giménez