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lunes, 9 de febrero de 2009

Eluana explica lo que es la libertad (El País)

Eluana sale de escena y explica lo que es la libertad



En plena sesión del Senado para aprobar la ley diseñada para atarla otra vez a una máquina, la mujer dejó de respirar en Udine









MIGUEL MORA - Roma - 09/02/2009





"No podemos vernos mañana, ha pasado una cosa más grande que nosotros". Así dio la noticia a este periódico Beppino Englaro, este lunes a las 20.25. La muerte de su hija Eluana acababa de ocurrir, a las 20.10 en la clínica La Quiete di Udine.





Englaro, siempre un caballero, ha llamado por teléfono para anunciar que debía suspender una entrevista con Iñaki Gabilondo, que se iba a celebrar este martes en Lecco. Estaba tranquilo, calmado. "No puedo explicar por qué, ya lo entenderás". Qué tipo, Beppino Englaro.





Su hija Eluana dejó de respirar cuando en el Senado se debatía la ley que el Gobierno había preparado para intentar salvarle la vida, o esa pantomima de vida que ella, y su familia, siempre se negaron a admitir. Sin dignidad, sin sentimientos, sin libertad. Atada a una máquina. Con la intimidad violada y la voluntad secuestrada.





Tras 17 años en estado vegetativo, y once de batalla legal, su espíritu indomable de libertad, y el ejemplo cívico de una familia heroica, estaban a punto de perecer a manos del Gobierno Berlusconi, que en un ejercicio de cinismo y prepotencia, aliándose contra natura con la jerarquía integrista de la Iglesia, y camuflando el atentado a la vida y la libertad plenas con invocaciones huecas a la vida y la libertad, decidió aprobar la ley Eluana.





Al golpe de escena de Berlusconi, Eluana, que es una verdadera purasangre de la libertad, respondió con un mutis por el foro definitivo e impidió que esa ley prefabricada para contrarrestar su voluntad pasara a la historia con su nombre.





Como diciendo, ahí os quedáis. El primer ministro expresó su "profundo dolor por la muerte" de Eluana. "Es grande la amargura, porque no han dejado avanzar la acción del Gobierno para salvarla", dijo. "Nos han impedido salvarla".





El presidente de la República, Giorgio Napolitano, expresó su "profunda proximidad al dolor de la familia y de todos los que estaban cerca de la pobre Eluana".





La mujer, según confirmó su neurólogo, Carlo Defanti, sufrió una crisis imprevista, "sobre cuya naturaleza decidirá la autopsia, que ya estaba previsto realizar".





Beppino Englaro, sereno por fuera y roto por la emoción, recordó las palabras de Eluana antes del accidente. "Siempre decía que la muerte formaba parte de la vida. No debéis preocuparos por mí, quiero estar solo, no quiero hablar con nadie, lo único que pido a mis verdaderos amigos es que no me busquen. Estoy hecho así, y espero que me respeten".





La amiga del alma de Eluana, Laura Portaluppi, dijo: "Espero que ahora esté en un sitio mejor y que esté tranquila".





Las campanas de la ciudad de Udine sonaron para anunciar la muerte de Eluana, y decenas de personas que apoyaban a su padre encendieron velas en su honor fuera de la clínica. Otros pidieron a la policía judicial que aclararan la muerte de la mujer.





El Vaticano, poniendo broche a su memorable a su actuación en la historia, lanzó sospechas explícitas sobre la causa del fallecimiento la mujer a través del cardenal Javier Lozano Barragán: "Hace falta ver cómo ha muerto, si por la suspensión de la alimentación y la hidratación o por otras causas. Si la intervención humana se revela decisiva para la muerte de Eluana, seguiré afirmando que es un delito", afirmó.





El cardenal Saraiva Martins, prefecto para la Congregación de la Causa de los Santos, resumió: "Ha sido un homicidio".





Lozano, presidente del Pontificio Consejo para la sanidad, añadió que el Vaticano "recomienda rezar por ella y pide perdón al Señor por todo lo que le han hecho". "Esperamos que Dios le abra la puerta del paraíso".





El cardenal, de todos modos, excluyó que pueda producirse la excomunión de los médicos que llevaron adelante el protocolo dictado por el Tribunal Supremo. "En este momento debemos tener espíritu de perdón y reconciliación, no abrir polémicas, y continuar promoviendo el respeto absoluto a la vida".





En el momento preciso en que se apagó Eluana, en el Senado hablaba el oncólogo Umberto Veronesi, especialista en testamento biológico del Partido Demócrata. Pedía a los políticos que no aprobaran una ley "ilógica, irracional y emotiva" cuyo único objetivo, señaló, era "condenar a Eluana a vivir artificialmente hasta el infinito".





Fue un discurso maravilloso, el mejor homenaje posible. Habló de la libertad inviolable de las personas, de la invasión tecnológica que es capaz de producir la medicina moderna, de la "pésima información" que ha rodeado el debate sobre el fin de la vida en Italia, de la ola de emociones levantadas por el discurso de la Iglesia y el Gobierno, "víctimas del cambio de paradigma que abre a la conciencia la vida artificial".





Cuando acabó, llegó a la cámara la noticia de la agencia Ansa. El presidente, Renato Schifani, pidió un minuto de silencio. Tras la pausa se alzó una voz en las filas de la derecha: "¡Eluana no ha muerto, la han matado!". Era el vicepresidente del grupo del Pueblo de la Libertad, Gaetano Quagliariello. La asamblea derivó entonces en una bronca impresionante. La oposición insultaba a la derecha, estos gritaban "asesinos, asesinos" a la izquierda.





Schifani apremió a los grupos a calmarse y proseguir con la iniciativa legislativa, pero la derecha ya no le encontró sentido. "Nosotros", espetó Quagliarello, "no tragamos".





La líder de los senadores del PD, Anna Finocchiaro, le replicó con voz alterada: "Siguen ustedes perpetrando el enésimo acto de vandalismo político".





Schifani levantó la sesión, y reunió a los jefes de grupos. El PD se negó a seguir adelante con la aprobación de la ley. El Gobierno propuso aplazar el debate al día siguiente para trabajar "con mayor serenidad". A pesar de que la urgencia ya no tenía sentido, la mayoría está dispuesta a aprobar la ley lo más rápido posible: "Hay que evitar que se repita un caso igual".





La muerte de Eluana despojó en realidad de todo sentido la tardía y precipitada intervención de la política, que en las últimas semanas habían enfangado la transparencia y honestidad mostrada siempre por la familia Englaro durante su larga su lucha por ver reconocida la libertad fundamental de Eluana. Y de paso hizo pedazos los falsarios argumentos de una Iglesia más implicada que nunca en la política italiana, y a la vez incapaz de ejercer la piedad cristiana con tal de conseguir su objetivo de legislar contra las suspensiones de la alimentación artificial.





Los senadores italianos, convocados de urgencia por el primer ministro, Silvio Berlusconi, habían abandonado por un día los numerosos problemas generales del país para aprobar a toda prisa una ley minúscula (apenas cinco líneas) y transitoria, de aspecto inmaculado y que tendrá un alcance devastador para la libertad de los pacientes, según la oposición.





"Esta ley es un golpe al Estado de Derecho", dijo la senadora radical Emma Bonino. "Cuando uno impone lo que uno no haría a todos los demás, eso es un estado totalitario, un estado ético".





Según lo previsto, la ley-express diseñada por el Gobierno y el Vaticano para bloquear la sentencia del Tribunal Supremo que autorizó a detener la alimentación a Englaro iba a ser aprobada hoy mismo por amplia mayoría. El Partido Demócrata (PD) aconsejó el "no" a sus filas pero dejó libertad de conciencia. Los senadores radicales presentaron más de mil enmiendas al texto y tres prejuicios de inconstitucionalidad. El presidente Schifani solo aceptó 70.





Solo la muerte de Eluana detuvo la sensación de farsa. La representación de los políticos italianos fue durante todo el día una ópera bufa. A media tarde, el Gobierno se dio cuenta de que el texto de la ley estaba redactado de forma tan chapucera que condenaba no solo a todos los enfermos sino también a sus cuidadores a ser alimentados artificialmente y contra su voluntad.





El texto decía así. "A la espera de la aprobación de una completa y orgánica disciplina legislativa en materia del fin de la vida, la alimentación y la hidratación, en cuanto formas de ayuda vital y fisiológicamente indicadas para aliviar el sufrimiento, no pueden en ningún caso ser rechazadas por los sujetos afectados ni por quien asista a sujetos que no pueden valerse por sí mismos".





Bonino explicó que la ley "condenará a todos, pero a todos, a vivir colgados de una sonda para siempre". Y añadió: "El texto ha sido sometido a un parlamento domesticado y chantajeado por el pietismo televisivo".





La carrera contrarreloj del Gobierno y la Curia para torear a la Constitución pedaleaba de forma irreparable hacia el esperpento. Si se aprueba finalmente, el presidente de la República, Giorgio Napolitano, debería promulgar la ley en la Gaceta de la República. Podría negarse a hacerlo y devolverla a las cámaras para un nuevo examen (solo una vez, y si vuelve sin cambios debe aprobarla por fuerza), pero nadie en su sano juicio piensa en Italia que, tras tumbar el primer decreto, Napolitano vaya a ser de nuevo el héroe que salve el orden constitucional subvertido por Berlusconi en aras de "la vida y la libertad".





El secretario de Estado vaticano, Tarcisio Bertone, llamó el sábado a Napolitano para comunicarle "el vivo aprecio" de la Curia a la aceleración dada a la ley por el Gobierno. Por supuesto, el Vaticano definió la llamada como "cortés" y explicó que Bertone aclaró que no es intención del Papa interferir en los asuntos de otros Estados. Eluana sabe la verdad.

http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Eluana/descansa/Italia/agrieta/elpepusoc/20090209elpepusoc_1/Tes

domingo, 8 de febrero de 2009

Eluana

Todo lo que viene aconteciendo en torno a Eluana configura un panorama que, una vez más, me conducen a un estado de sonrojo y sentimiento de vergüenza ajena. La intransigencia, la absoluta falta de sensibilidad, la nula empatía de la Iglesia Católica y sus acólitos de la recalcitrante ultraderecha gobernante en Italia, la aborrecible actitud, en suma, de ambos estamentos, no han conseguido doblegar el ánimo de su padre, el cual, en una entrevista, publicada hoy en El País, da muestras de una dignidad, plena de amor, que ya quisieran para si esos desgraciados tifossis de la vida pública italiana, encabezados por Ratzinger y Berlusconi.
Os dejo la citada entrevista, no tiene desperdicio.

Santos López Giménez

ENTREVISTA: BEPPINO ENGLARO Padre de Eluana
"La condena a vivir sin límites es peor que la condena a muerte"

Beppino Englaro es, más que un hombre, un superhombre. Lleva 17 años intentando cumplir la misión que le encomendó su hija Eluana. Vivir libre y con dignidad, o morir. "Lo decidimos en familia. Vida, muerte, dignidad, libertad. Somos tres purasangres de la libertad. La magistratura ha defendido nuestro derecho. Y no necesitamos oír letanías", explica.

Tras una batalla jurídica de 11 años, su hija espera en la clínica La Quiete de Udine el momento de ver reconocido su derecho, sancionado por todas las instancias judiciales posibles, a no vivir sin capacidad de entender y querer.

Su padre está más tranquilo que nunca. En paz. No le afecta la manipulación política que ha hecho del caso Silvio Berlusconi, ni el escándalo apocalíptico orquestado por el Vaticano, ni las acusaciones de asesinato que, otra vez ayer, le lanzó la curia romana. "La condena a vivir bajo cualquier condición es mucho peor que una condena a muerte", dice desde su casa de Lecco, donde espera el desenlace con su mujer, Saturna, enferma de cáncer desde 1992, el año en que Eluana tuvo el accidente que la dejó en estado vegetativo.

Englaro mandó ayer un mensaje al presidente de la República, Giorgio Napolitano, y al presidente del Consejo, Silvio Berlusconi: "Soy el tutor de Eluana Englaro, pero en este momento hablo de padre a padre, y me dirijo a ustedes para invitarles, a los dos solos, a que acudan a Udine para conocer, en persona y de forma privada, las condiciones reales de mi hija Eluana, sobre quien se han difundido noticias alejadas de la realidad que pueden llevar a confundir y desviar todo comentario y convicción".

Pregunta. ¿Han acelerado los médicos la suspensión de la alimentación de Eluana?
Respuesta. El protocolo sigue adelante. Los tres médicos están intentando cumplir al 100% el protocolo que decidió el juez. Nuestro único interés es respetar la legalidad. No entramos en detalles. Nos atenemos escrupulosamente a lo que han dicho los tribunales. Solo a eso.
P. ¿Qué le ha parecido el movimiento del Gobierno Berlusconi?
R. Ha sido un golpe de efecto. Sólo se me ocurre decir que la realidad a veces supera a la fantasía más fantasiosa. Es muy curioso que Berlusconi haya salido precisamente ahora a escena. Cuando era primer ministro, en 2004, yo le escribí una carta pidiéndole ayuda. No respondió. Como la política no hizo nada y el Gobierno tampoco, me dirigí a los jueces. Les pedí ayuda y ellos cumplieron su deber. Durante más de diez años todas las instancias judiciales han examinado hasta el más mínimo detalle. No sé qué esperan descubrir ahora los políticos.
P. Dicen que sólo quieren evitar que Eluana muera.
R. Quieren bloquear la sentencia del Supremo, sí. Pero en un país civilizado eso no debería suceder. Berlusconi se ha enfrentado al presidente de la República para intentar detener la legalidad. Quizá no entiende la división de poderes.
P. ¿Cree que al final podrá hacer valer ese derecho?
R. Siempre me he movido en la legalidad más estricta porque no tenía otra alternativa. Si ellos quieren obstaculizar la legalidad no es algo que yo pueda controlar. Yo me defiendo con el derecho, como siempre. Si ellos quieren verificar cosas que ya han sido verificadas muchas veces significa que, por su parte, es una cosa infinita. Pero esta historia siempre ha sido clara, neta y límpida. Eso es lo que les molesta. Se ha hecho de una manera escrupulosamente legal, y ellos no están acostumbrados a manejar cosas tan limpias. No entienden qué es esa cosa tan clara de la legalidad a la luz del sol. No es culpa nuestra. Hemos hecho todo dentro de la sociedad y de la legalidad. No podemos hacer más.
P. ¿Qué le ha parecido el aplauso de la Iglesia al movimiento de Berlusconi?
R. De la Iglesia no hablo. Siento un sagrado respeto por ella y espero de ella lo mismo. Espero que sepan lo que dicen y lo que hacen, pero no polemizo con ellos. La Iglesia no tiene nada que ver en el asunto. No me puede imponer sus valores. Puede opinar, pero lo que diga no tiene que ver conmigo ni con Eluana. El magisterio de la Iglesia es moral; el Estado es laico, y en él están también los católicos. Lo que dice la Iglesia les debe afectar a ellos, no a los que no profesamos esa confesión. De forma que todo lo que digan es su problema, no mío.
P. Quizá ése sea el fondo del problema. Es usted demasiado laico.
R. Me dicen siempre que estoy años luz por delante, que soy demasiado avanzado. Pero yo no puedo volver atrás para darles placer, lo siento. Ellos están a su nivel y yo vivo en un Estado laico. Los 2009 años de historia de la Iglesia van por un lado y el Estado va por el suyo. Yo para pedir justicia no me he dirigido a ellos, sino a los tribunales de Justicia. A ellos no les he pedido nada, ni se lo pediré. Pueden decir lo que quieran, no lo discuto, pero esta historia está fuera de su poder.
P. Berlusconi dijo el viernes que no puede quejarse usted de que el caso le haya costado dinero porque las monjas de Lecco siempre han atendido gratis a Eluana. ¿Cómo recibió esas palabras?
R. Hubiera dado todos los recursos del mundo para evitar que Eluana pasara así estos 17 años. Todo el dinero del mundo. El único coste que nos interesa es la libertad fundamental de mi hija. Si hubiese sido por Eluana, no habría costado ni un euro. Yo no pedí que la mantuvieran viva, pedí que la dejaran morir el primer día que me dijeron que estaba así. Decidieron ellos, no nosotros. Fuimos obligados a mantenerla viva, sin capacidad de entender ni de querer, por unos médicos que no sabían nada de nosotros. Fue un acto de una violencia espantosa. Por eso pedimos a la sociedad que nos ayudara. Ése es el precio que hemos pagado.
P. ¿Cree que Eluana se ha convertido en un símbolo de libertad?
R. Espero que su historia sirva para que la gente entienda que la medicina debe pensar mil veces antes de crear situaciones que no existen en la naturaleza. Eso es de locos. La vida es vida, la muerte es muerte. Blanco o negro. Las personas vivas son capaces de entender y decidir por sí mismas. Yo he pedido por caridad que la dejen morir. La condena a vivir sin límites es peor que la condena a muerte. En la familia, los tres habíamos dejado clara nuestra posición. Lo hablamos muchas veces. Vida, muerte, libertad, dignidad. Somos tres purasangres de la libertad. No necesitamos escuchar letanías. Ni culturales, ni religiosas, ni políticas.

MIGUEL MORA - Roma - 08/02/2009 . El País.
http://www.elpais.com/articulo/sociedad/condena/vivir/limites/peor/condena/muerte/elpepisoc/20090208elpepisoc_2/Tes