miércoles, 19 de febrero de 2025

Querido Juan

 Hoy, Palestina, que sufre ante la impasible mirada de la Humanidad, haciendo cábalas para que su espacio geográfico se destine a honrar lo peor del ser humano, lo peor de sí misma, como te decía, Palestina, su pueblo, está más abandonado que ayer. 

Hoy, los Objetivos de Desarrollo Sostenible, aquellos que no se han querido entender porque ocasionaban pérdidas en bolsa para el Gran Capital, están más huérfanos que nunca.

Hoy, el fascismo encubierto, saca pecho aquí y allá, ensalza a sus ídolos, los proclama líderes con la subordinación de un populacho, cuya acepción, nunca mejor dicha, le viene que ni pintada.

Hoy, Juan, nuestro entorno más próximo, el Medio Natural que nos da la vida, más desamparado que nunca ha amanecido.

Hoy, Juan, las condiciones de vida de los trabajadores, sus derechos, la permanente conciencia de sus obligaciones, a duras penas se mantienen en el éter de la inmundicia humana.

Hoy, Juan, nuestras esperanzas de un futuro luminoso en el que la vida, cargada del ornamento propio que su concepto entraña, se han visto muy mermadas.

Sí, Juan, hoy, todo es bastante más oscuro que ayer, que antes de ayer, bastante más oscuro que cuando tu presencia nos hacía albergar ilusión permanente por un porvenir resoluto, cargado de optimismo, donde la esperanza era una constante que no precisaba, que no precisa, sino de personas que, como tú, su sola presencia, nos hacéis recordar lo importante que somos cuando desplegamos y ponemos en marcha la sencillez de nuestro ser, de nuestro estar, para con nuestra conciudadanía.

El momento no es el más halagüeño, no es el más propicio para que buena parte de todo ello se revierta, sin embargo, Juan, es por personas como tú, por cuya memoria, revertir el designio de los tiempos se convierte en una obligación que hemos de asumir con la dignidad y el saber estar que nos has legado, amigo.

Santos López Giménez




sábado, 15 de febrero de 2025

Ansar, el profeta anaranjado


Bien sabéis que el fulano anaranjado pretende condicionar, con sus decisiones, el modo de hacer a nivel planetario. Bien sabéis, que lo que supuso para Europa el Estado de Bienestar se hizo sobre la base de Estados sólidos cuya sensibilidad social, por mucho que la perfección haya estado a años luz de la realidad, nunca dejó de estar presente. El malnacido anaranjado, mientras los resortes Judiciales de su país no le puedan parar los pies, hará lo imposible por desmantelar todo atisbo de aquella quimera social. Y nosotras, baba en ristre, nos regocijaremos de su mala hostia creyendo, como siempre hicimos, que no iba con nosotras. La primera vez que nos hablaron de Brecht y su poema, decidimos que debíamos alejarnos de él, que nosotras siempre estaríamos allí donde el más chulo, imbécil y malnacido de la clase estuviese. Que luego nos salpicaban sus afrentas verbales y/o físicas, para eso vinimos al mundo, para servir a los cafres.

Dicho todo lo cual, la reseña que os comparto, no es sino la avanzadilla que el cutrerío pepero de la época suponía en el ámbito socio-económico con propuestas como el Trasvase del Ebro, cuya única intención era la de enriquecer a las empresas del cemento que harían su agosto, mientras nuestro medio natural, en su conjunto, se iba a hacer puñetas.

En ocasiones, la Historia, deja elementos de esperanza en el futuro, esta fue una de ellas, aquella mastodóntica obra faraónica quedó anulada en su proyección. Aquellos infames personajes, encabezados por Ansar, quedaron relegados por el pueblo soberano. No sin antes, esas infames criaturas, se dedicasen a poner "primeras piedras" aquí y allá en beneficio de sus intereses económicos, no en vano, los intereses económicos de sus amigos son los suyos propios.









Semanario El Noroeste , 15 de febrero de 2003.





martes, 4 de febrero de 2025

Esos pijos de izquierdas de los que habla Luis

 De puntillas, así pasaban sus días, así se presentaban en sociedad. No hacían ruido, se desmarcaban de cualquier posibilidad de compromiso. No hacían sino aplicar las mismas memeces que durante décadas sacaban a relucir, un día sí y otro también, escudándose en un egoísmo encubierto, imperceptible para personajes pululadores y aduladores a quienes la baba les resbalaba al tiempo que sufrían desmanes y humillaciones que aplaudían mientras les arrastraban al cadalso.

De puntillas, mirándote por encima del hombro, con gestos ostensibles de asco y rechazo, y nosotras elevando nuestras plegarias allí donde ellas guardan sus tesoros, sus miserias. Allí donde ni nada ni nadie tiene acceso, por una mera cuestión de decencia, esa que nuestros personajes ni tienen ni pretenden cultivarla, va contra sus principios, va contra sus intenciones, es incompatible con su condición de miserables, la que les permite usurpar tus sueños con un cambiazo en el que, convirtiéndolos en bienes materiales, a ti te deja con la imperiosa necesidad de serles siervos de por vida.
Seguimos adelante, nuestra condición de figurantes necesarios nos convierte en personajes de presencia infinita que la mugre humana, esos pijos de izquierdas de los que habla Luis, precisa para justificar su propia existencia.


"Confundir deseos con derechos"