domingo, 18 de enero de 2009

Para ti, Quijota

Tal día como hoy, de 1992, volvíamos a casa después de varias jornadas recorriendo tierras de Castilla-La Mancha: Albacete, Tomelloso, Lagunas de Ruidera, Daimiel, Las Tablas, Ciudad Real, Almagro, Toledo y Consuegra, constituyeron los enclaves que dieron forma a nuestro recorrido. Cinco días antes, el 13 de enero, lunes, nos acercábamos a un Juzgado de Almería para firmar un contrato en presencia de una jueza, según el cual, tú y yo, nos convertíamos en matrimonio ante la sociedad. De ahí que, el mencionado recorrido, no era sino nuestro particular "viaje de novios". La elección del mismo, en principio, obedecía a una cuestión de proximidad operativa ante la posibilidad de que nos llamasen para hacer alguna sustitución, cosa que ocurrió pocos días después de nuestro regreso. Sin embargo, su desarrollo estuvo cargado de belleza y vivencias inolvidables.
Es uno de esos recuerdos que te acompañan de por vida. En determinados momentos claves, de nuestro devenir posterior, por unos instantes, se instaló en mi mente como una ensoñación que me trasladaba allí donde los días transcurrieron con levedad y armonía. Siempre que esa sensación me ha asaltado, te la he transmitido, convirtiéndose en refugio de nuestro corazón.
El día en que fuisteis presentados, tus compañeros y tú, por Teresa Salinas, como componentes de la lista del PSOE, para las últimas elecciones municipales, lista, en la cual, se te invitó a participar como independiente, cuando llegó tu turno, Teresa, que te conocía bien, te presentó como una Quijota de nuestros días. Obviamente, en ese importante momento, se me disparó nuestro cómplice recuerdo.
Algunas de esas infames personas que merodean nuestra existencia, tratando de hacerte daño, te lo han recordado, en determinadas ocasiones, con un envenenado punto en sus palabras, sin ser conscientes de que ese apelativo y el recuerdo que lleva asociado está tan por encima de su necedad que, esas palabras, no hacían sino fortalecer tu condición de luchadora, y, de paso, incrementar nuestra complicidad frente a las adversidades.

Por todo ello, porque, a tu lado, no quiero dejar de soñar, te dejo esta bonita canción de nuestro admirado Fito, que tanto nos gusta.



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