sábado, 30 de diciembre de 2017

La encina de la Pollera, y II.

                                         El pasado 20 de agosto, publiqué en mi blog La encina de La Pollera, de 250 años de antigüedad, arrancada de cuajo. En realidad, sólo lo de haber sido arrancada de cuajo no era literalmente cierto, hemos comprobado que el tocón fue enterrado insitu.
Todo lo demás, fue explicado suficientemente, tanto en aquel primer escrito como en el segundo, ambos publicados en prensa escrita, a través de Begastri-press. En ambos casos, firmados por Matías Fernández y Santos López, en representación de Caralluma. Pedíamos respuesta pública, y coincidiendo con la segunda publicación, La Encina de La Pollera (II), llegó dicha respuesta mediante un comunicado que nos enviase el Ayuntamiento de Cehegín.
En el mismo, se refieren a su no carácter de árbol monumental, y lo hacen con una expresión que roza lo despectivo, cuando en realidad, más allá de cualquier carácter de catalogación formal, la encina tenía 250 años de antigüedad, su enfermedad está por demostrar, y su estancia allí donde durante más de dos siglos permaneció erguida no hubiese sino generado un homenaje de vida que la encina se había ganado con creces.


                           

                                            La encina de la Pollera (II)

                             En el último número de Begastri press, añadimos al título que encabeza este escrito, el epígrafe “ha de haber una respuesta pública”. Evidentemente, esa añadidura, era la consecuencia no sólo del artículo que publicásemos, en el que mostrábamos pruebas tangibles de que la teoría de la enfermedad de la encina, como hecho que condicionó, irremisiblemente, su corte, no era sino una falaz escusa frente a una atroz decisión imposible de encubrirse con similar argumento; además, existían sendas solicitudes ciudadanas de petición de información, tanto a la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Cehegín, como a la Dirección General del Medio Natural de la Administración Regional. Pues bien, dichas respuestas no han llegado, lo más parecido a una respuesta pública, que lo es, fue la que en el último pleno ordinario del Ayuntamiento de Cehegín, en Septiembre, diese la concejala de Medio Ambiente. En lo fundamental, vino a decir que no podía haber respuesta pública porque se trataba de un espacio privado de cuyas actividades no se podía informar. Añadió que lo recabado, a modo de información, consistía en que la encina estaba muerta por una enfermedad inducida por un insecto cuyos efectos la minaban internamente hasta causar posibles desplomes de ramas y troncos. Obviamente, esa información, no está en consonancia con el aspecto sano que las fotografías, de los troncos cortados, que mostrásemos en nuestra anterior intervención, ponían de manifiesto. También añadía la concejala, que el árbol no tenía catalogación alguna, lo cual, no es sino una mera coyuntura burocrática artificial, supuesto que hablamos de un árbol de más de 250 años de antigüedad, cuyo porte era a todas luces de una majestuosidad irrepetible. Con todo, considerando la falta de bibliografía sobre nuestro medio natural, la cita que en su libro “Guía de la Naturaleza de Cehegín”, hiciesen los doctores en Biología, Pedro Abellán y David Sánchez, cehegineros ambos, para el Ayuntamiento de su pueblo, debería ser considerado como una prueba fehaciente del valor que dicha encina albergaba. Y ello, con voluntad y absoluta decisión de que la transparencia prevalezca, haber sido la espoleta, más que justificada, para ahondar y sacar a la luz los entresijos bastardos que conllevaron la mencionada corta de tan emblemático árbol.

Matías Fernández Fajardo y Santos López Giménez, en representación de Caralluma, Asociación para la Defensa de la Naturaleza.
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                                      La Encina de La Pollera: ha de haber una respuesta pública

                          En el libro "Guía de la Naturaleza de Cehegín", escrito por los cehegineros, doctores en Biología, David Sánchez y Pedro Abellán, en la página 142 del mismo, se hace referencia a la presencia de una encina, de 14 metros de alto, y 250 años de edad, situada en La Pollera,  según reza en el texto: junto a la Casa del Tío Asensio. Pedro y David, mencionan a esta encina en el apartado de su libro "otros árboles de interés", dado que las características de la encina no hacían sino sublimar su presencia allí donde, durante más de dos siglos, vio pasar a muchas generaciones de cehegineros.

                       Siendo La Pollera lugar de visita obligada por la ciudadanía ceheginera, quien más quien menos, consciente o inconscientemente, se ha topado con ese precioso árbol en algún momento de su vida. Años atrás, La Pollera, era el lugar al que, en masa, acudían los cehegineros y cehegineras para celebrar el día campero de merienda que acompañaba al domingo de resurrección, según la tradición católica. Antes, como ahora, la belleza del lugar, hacen del paraje un espacio por el que senderistas, ciclistas, y muchas otras personas que deciden acercarse por allí, encuentran elementos naturales y paisajísticos de aquellos que obran el milagro de generar paz y sosiego para quienes lo visitan.
                         Pues bien, semanas atrás, tuvimos conocimiento de que había sido cortada esta preciosa y legendaria encina. Acudimos a la Pollera y vimos como alrededor del lugar que ocupase, las huellas de serrín y ramas, nos indicaban que el árbol fue troceado, vete a saber con que última intención, aunque sea fácil de adivinar. Posteriormente, tras ser cortada, se extrajeron las raíces, lo que nos indujo a pensar, en un primer momento, que había sido arrancada. Acompañamos testimonio gráfico de ello, en el cual, además de comprobarse que fue cortada, se puede observar la condición de salud que dicho tronco nos muestra, sin atisbarse, en ningún caso, signo alguno de enfermedad.
                      La aberrante circunstancia, nos ha puesto en guardia y, tras llevar a cabo alguna que otra pesquisa, nos han informado de que pudiera existir un informe forestal según el cual, dicha encina, estaba enferma y fue preciso sacrificarla. A su vez, todo según las mismas fuentes, había riesgo de desprendimientos de ramas, lo cual, en todo caso, y volviendo al perfecto estado del tronco, nos llevaría a concluir que el corte puntual de esas ramas, en riesgo de desprenderse, hubiese sido más que suficiente para evitar posibles accidentes. De existir dicho informe, esperamos, desde Caralluma, y como ciudadanos, leer una copia del mismo, y hacerla pública para el conocimiento de la población ceheginera, que merece una explicación sobre tan lamentable hecho. Se nos hace difícil entender que la supuesta enfermedad se haya desarrollado con una velocidad de vértigo, hasta verse ante esa terrible decisión; entre otras cosas, porque a mediados de abril, tenemos la certeza, corroborada por biólogos que visitaron la zona, de que la encina no presentaba síntomas manifiestos de enfermedad alguna. A su vez, después de ser cortada, hemos indagado entre técnicos forestales, botánicos, biólogos, especialistas en jardinería y viveros, y todos ellos coinciden en que, en el peor de los casos, jamás era imprescindible ejecutar esa horrenda decisión.
                      Desde este espacio, en nombre de Caralluma, y del nuestro propio, lanzamos una denuncia pública ante lo que, a todas luces, es una aberración medioambiental sin paliativos. En todo caso, ya hemos presentado sendas solicitudes demandando información tanto a la Concejalía de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Cehegín, como a la Directora General del Medio Natural, de la Administración Regional. A día de hoy, sólo tenemos respuesta de palabra, por parte del Ayuntamiento, en el sentido de que se nos hará llegar dicha información en cuanto la tengan disponible, matizando que a los propios responsables municipales les sorprendió esta horrible noticia.
                    Por tanto, considerando la peridiocidad del periódico, Begastri Press, esperamos para el próximo mes tener a mano la información solicitada a la Administración, y haceos partícipes del informe oficial que haya de caracterizar a esta triste historia de despropósitos que culminaron con la eliminación de uno de nuestros más emblemáticos árboles.

Matías Fernández Fajardo y Santos López Giménez, en representación de Caralluma, Asociación para la      Defensa de la Naturaleza


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 NOTA FINAL: Otra de las razones que arguye el escrito del Ayuntamiento, hace alusión a la posibilidad de que alguna rama pudiese ocasionar un accidente. Pues bien, si tal argumento fuese mínimamente válido, esta semana deberían haber acudido raudos para limpiar y eliminar toda posibilidad de accidente en varios tramos adyacentes del camino de la Pollera donde se encontraba la encina arrancada. Se ha dado aviso de esta circunstancia, pero nadie ha acudido a resolver ese peligro inminente.
Pino volcado sobre otro ejemplar vecino y sujeto sólo por él.
Ramas de tamaño considerable arrancadas por el viento con inminente peligro sobre viandantes
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Ramas caídas en el camino de la Pollera, en las tarde del pasado 27 de diciembre.



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