martes, 17 de mayo de 2011

15 M versus 22 M

El momento era lo de menos, antes o después habría de producirse. Campeones en mantener la respiración, bien por apartarnos del tufo putrefacto, bien por mantener privilegios a toda costa, el caso es que la ciudadanía de este país solemos tener a buen recaudo nuestras ropas mientras hacemos como que nadamos.
Desde el pasado domingo, o mejor, desde el pasado sábado por la tarde, cuando una amiga me citó de soslayo a la extrema derecha, el espíritu de lo que han dado en llamar Movimiento 15 M me persigue. Por lo que vengo leyendo y escuchando, no soy el único: demasiadas dudas generó en un primer momento, sobre todo porque, de todas las consignas que albergaba, una pareció tomar una inusitada ventaja, la del abstencionismo. Con el paso de las horas (escribo 48 horas después), parece quedar relegada a un segundo plano esa inoportuna consigna; según un portavoz del Movimiento 15 M, la cita electoral será un momento en el que cada cual habrá de decidir su postura ante la misma, con absoluta libertad, lo cual es obvio.
Sin duda, la diversidad de posiciones es lo que más enriquece a esta rebelión social. Destaca, sobre manera, la enorme cantidad de jóvenes que se han adherido a ella, hecho muy significativo considerando la apatía y el adocenamiento de lustros. Las razones para estar ahí no son de ahora, ni tan siquiera deberían ser consecuencia de la mal llamada crisis económica: crisis del ladrillo en España, apodo nada casual, tantas veces pronunciado por los propios delincuentes, por los hacedores de la misma, que pareciese más bien una plaga bíblica que un delito ejecutado por criaturas de carne y hueso; por si a alguien se le ha olvidado, recordar que, en el 97, el primer Gobierno de Aznar, declaró urbanizable todo el territorio nacional, no fue sino un acto que prendió la mecha de los desmanes y dejó manos libres a los mayores sinvergüenzas de cada pueblo, con el beneplácito y la muy interesada colaboración de los políticos de turno, sobre todo en Ayuntamientos y Comunidades Autónomas.
Tras este engorroso paréntesis, de funesto recuerdo, vuelvo sobre las otras razones que hace tiempo debieron ocasionar la indignación que acaba de aflorar a modo de manifestaciones masivas en toda España. Todas ellas, por lo leído y escuchado, al margen de aquellas que se dirigen contra el poder mundial de la banca, que por si solas hubiesen sido suficientes para desatar la indignación y las movilizaciones, van en la dirección de provocar una reacción en la ciudadanía y en los políticos para que la participación ciudadana pase, de una vez por todas, al primer plano de nuestras vidas; otras, en la misma línea, promueven cercenar los obstáculos que impiden que los movimientos sociales que dan el paso al mundo de la política tengan posibilidades reales de estar representados en las diferentes instancias administrativas, mediante cambios en el sistema electoral actual que ahoga cualquier intento en esa dirección.
El 15 M, por el bien de todos, ha de seguir adelante, ha de dejar bien claro que la ciudadanía está ahí, vigilante; hemos de estar, no sólo moralmente, también físicamente junto a este movimiento, crear una inmensa masa de seres humanos frente a la inconsciencia de los dirigentes actuales, capaces de poner toda la carne en el asador para salvar a la banca y consentir, fomentando, la precariedad de buena parte de sus conciudadanos. Pero, ni al Movimiento 15 M, cuya intencionalidad en las fechas de sus movilizaciones aplaudo, ni al resto de la sociedad, le pasa desapercibida la convocatoria electoral del próximo domingo, 22 M; de ahí que la ocasión es pintiparada: quienes son capaces de provocar una movilización de tales dimensiones, individualmente, pueden y deben, podemos y debemos, interactuar en nuestros ámbitos más próximos para que la afrenta social, la desvergüenza, que significará ver de nuevo a cientos de imputados ante la Justicia ocupando sus cargos públicos, se convierta en una pesadilla jamás concretada.
El bipartidismo lo han generado PP y PSOE, qué duda cabe, pero la consolidación la hemos consentido, y plasmado con nuestros votos, los ciudadanos. Adelante con el 15 M, pero, hagamos un mínimo esfuerzo para que el domingo se revierta esa absurda dinámica bipartidista.

Santos López Giménez
Publicar un comentario