sábado 3 de marzo de 2012

Ésto va en serio


(error en la fecha, es 2-03-2012)
                                 
          No queremos tomar conciencia, nos da miedo hacerlo, nos conformamos con la escenificación y la complacencia. Somos unos incautos, seguimos creyendo en las soluciones negociadas. Ya da igual, pertrechados sus casi once millones de votantes, saben bien que el cotarro lo tienen en sus manos; pero no por una cuestión de aritmética parlamentaria, más bien, por una cuestión de idiocia social. Se viene pregonando desde que tengo uso de razón, al menos, desde que éste está impregnado de un halo de compromiso social, aquello de que la sociedad dormita su aburrimiento y es incapaz de hacer nada positivo por sí misma, y es verdad, no tengo duda alguna. La Historia nos lo pone en bandeja, sólo la miseria y el asesinato indiscriminado, son capaces de hacernos reaccionar con la suficiente contundencia. Por ahora, nuestros gritos van in crescendo conforme el abismo aparece bajo nuestros pies; los hay que caen y no gritan por no molestar a los capos de la mafia que nos controla y domina la situación, gobierno del PP a la cabeza


                              ¿Antes de leer estas cuatro palabras, inconexas y sin fuste, que os acabo de soltar, la curiosidad, al menos ella, os ha movido a escuchar a Carlos Jimenez Villarejo y Juanjo Millás?, pues, hagánlo amigas, amigos, pregónenlo, no se corten, pero escúchenlo..., y dejad algún comentario, sale gratis y, por una vez, merecería la pena leernos las unas y los otros. Ésto va en serio, señoras, señores, no va más, los bailes de salón dejémoslos para mejor ocasión.


                              La conversación recomendada ha tenido lugar esta tarde en el programa La Ventana de Gemma Nierga en la SER.

Santos López Giménez

martes 21 de febrero de 2012

Violenta desmesura policial. Atroz desmesura verbal.

"No es prudente revelarle al enemigo cuáles son mis fuerzas".


La frase se las trae. Fuera de contexto podríamos situarla en una disparidad de ámbitos que se nos escapa su cálculo. Sin embargo, todos ellos serían ámbitos de guerra o preguerra, donde la inusitada violencia de peligrosos delincuentes, en el fragor de los disturbios, podrían llevar a su autor a emitirla. Pero claro, la frase es de esta tarde, la ha emitido el Jefe de la Policía de Valencia, Antonio Moreno, y los hechos que le han puesto semejante barbaridad en sus labios no son sino unas concentraciones, de jóvenes estudiantes, ni tan siquiera universitarios, que vienen peleando por la dignidad del Sistema Público de Enseñanza. Entre otras reclamaciones está la de que puedan gozar de calefacción. Pues bien, desde la semana pasada, que comenzasen las protestas, el grado de violencia que la policía está empleando contra estos jóvenes está siendo de una magnitud tal que el silencio y el ocultismo no deben gozar ni de un segundo para lograr sus infames objetivos.
               Mientras escribo, esta misma noche, un cerco enorme de policía se enfrenta a una masa de estudiantes que casi les iguala en número. Es toda una desmesura. Obviamente, la estrategia es clara, inocular el miedo en la sociedad. No nos engañemos, no precisan estas criaturas de estrategias concertadas, sólo precisan vías para que el miedo llegue lo más profundo que se pueda. En su delirio, estos zanguangos, son capaces de hacer trizas todo lo que se les ponga al alcance de su herramientas para infringir dolor físico. Las Fuerzas de Seguridad del Estado albergan en su seno a un ramillete de maleantes e inoperantes profesionales que constituyen las fuerzas represoras que tanto daño hacen a la sociedad en su conjunto. Hago este especial énfasis, en el subrayado y la cursiva, porque, recientemente, me saltó a la yugular un funcionario público, miembro de las Fuerzas de Seguridad del Estado, para emitir la siguiente sandez:


"Cuando tu dijiste que las fuerzas represoras de este pais, entiendase policias y guardia civil, eramos unos malnacidos y nos maldeciste, no mostraste ningun respeto ni educacion por mis compañeros ni por mi, asi que yo a ti no te debo igualmente ningun respeto.No estas en condiciones de exigir lo que tu no muestras. Para mi firmaste tu setencia con aquellas palabras". (Tilonorrinco, espiritrompa)


Pero, esas palabras, y las otras muchas que esa criatura me dirigió, no eran casuales, como no era casual el momento. Vivimos tiempos en los que determinados miembros de las Fuerzas de Seguridad hacen ostentación de sus ideologías, lo cual no debiera nunca ser impedido, pero sí, y lo saben muy bien, añadiendo su condición de miembros de las mismas.


En todo caso, la cadena de responsabilidades, que sobre la sangrante operación policial de Valencia se ha generado, sitúa a la Delegada del Gobierno, Paula Sánchez, como la primera, y gran gamberra, al no haber sido capaz de censurar, ni de lejos, lo acontecido, y, bien al contrario, está dando por buenas las explicaciones que le trasladan personajes como el que esta tarde emitió la frase que daba comienzo a este escrito. De hecho, cuando el Jefe de Policía pronunciaba la desgraciada frase, la Delegada estaba a su lado. 


Cehegín, madrugada del 20 al 21 de febrero de 2012.




Santos López Giménez


Enlaces con la noticia:



La Policía aduce que se limitó a responder al "enemigo"


El diputado nacional de Compromís denuncia haber sido agredido por la Policía en Valencia


"Me entran ganas de llorar"


Una periodista agredida: "No hace falta tanta agresividad"


http://servicios.lasprovincias.es/tu-noticia/tu_noticia_ver/Violenta-desmesura-policial-Atroz-desmesura-verbal/51459/1.htm

lunes 30 de enero de 2012

En mi hambre mando yo

                       En mi hambre mando yo…, y en mi miedo, y en mi rabia. Algunos elementos quedan descolgados, pero no por no ser contemplados: la dignidad, la valentía, la tenacidad,…, éstos son de otra pasta, materia eterna puesta a disposición del ser humano para que jamás olvide su humana condición y todo lo que la acompaña.
              Amenazas permanentes, que vienen de lejos, han creado un clima de pavor por el futuro. No son vanas amenazas, escrupulosamente, van concretándose impasibles. Miedo fundado el que nos acucia, no por ello paralizante. 
              El futuro, ¿a quién pertenece?. Nadie quiere saber nada de él, pero no es cosa de ahora, como las amenazas, el desapego viene de lejos, pregúntesele al Planeta, a nuestro querido y maltratado planeta Tierra. Sigue importando la inmediatez de los hechos, nada de proyecciones futuras, nada de sosiego ante la inmensidad de las muchas batallas que hemos de librar; lo venimos haciendo como quien formula un deseo: escribo en un papel, cierro los ojos, lo lanzo al vacío y me olvido de inmediato: no hay tiempo que perder, otro deseo acaba de abordarme para dar una inmediata respuesta. Pero no es de caprichosos deseos de lo que hablamos, hablamos de intervenir allí donde la Injusticia va dejando su huella.
                    La dinámica abierta es tan simple, que no nos damos cuenta de que tales injusticias no lo son en toda su medida, al menos no como en su origen pudiera parecer. No ha de ser injusto que un grupo fascista, aglutinado en torno a un supuesto sindicato, pueda atesorar la maquinaria precisa para tratar de desarticular al Juez Garzón; como no ha de ser injusto que un grupo de ciudadanos vierta un veredicto de no culpabilidad sobre la persona de quien fuese presidente de Valencia; como no fue injusto, diez años atrás, cuando una profesora de Religión fue apartada de sus funciones por haberse casado con un divorciado; como no lo será cuando, tras las primeras voces escuchadas, se retrotraigan algunas leyes civiles a su mínima expresión (ley del aborto), si es que algunas de ellas, simplemente, no son derogadas (matrimonios homosexuales). Nada de lo expuesto, en sí mismo, tal como se ha enunciado, constituye una injusticia. Los asuntos tratados, todos ellos, y una larga retahíla que se podría añadir al listado, no son sino una grotesca caricaturización de lo que somos como país, como pueblo.
                    A Garzón se le odia desde todos los frentes, que nadie se rasgue las vestiduras ahora, se le va a intentar anular cuando la Derecha se ha visto seriamente en peligro.
                    La apariencia tras unas conversaciones telefónicas, así como sus declaraciones públicas, no parecen dejar margen para pensar en Camps como un adalid de la honestidad, sin embargo, a Camps le ha salvado la propia cultura de la que él fue durante años uno de sus maestros de ceremonias, y que está plenamente asentada en nuestras vidas: regalos a cambio de prebendas, por qué no.
                   La profesora, es una espabilada, con todo lo que implica. Ha hecho bien en reclamar lo que ella siempre pensó que le pertenecía, pero, qué narices hacemos el resto de ciudadanos, a modo de palmeros, en un asunto del que el único que nos ha de dar explicaciones es nuestro Gobierno, el Gobierno español, de por qué hemos de soportar unos tratados con el Vaticano que supongan surrealistas situaciones como las que contemplan el asunto de la Religión Católica en la Escuela Pública.
                   Los cambios de leyes, se harán. Lo que fastidia, y de qué manera, es que es en estas leyes citadas, que habrán de ser cambiadas y/o suprimidas, donde se pone de manifiesto el carácter ideológico del ramplón bipartidismo español, y donde aquellos que sacan pecho por no votar ya que “todos son iguales”, puedan percatarse de su simplón razonamiento. Queramos o no, la Derecha española cuestiona las bases de la Democracia cada vez que gobierna: lo de que viene la derechona no es un decir, de ahí la monotonía de las múltiples campañas electorales en democracia en nuestro país, siempre hay que partir de cero para defender lo evidente, el sustento mismo de los principios democráticos.