domingo, 30 de diciembre de 2012

Especies invasoras: el arrui

                                  Nombrar al mejillón cebra, al mosquito tigre, al picudo rojo o al cangrejo rojo, a poco que uno siga las informaciones que estas especies vienen deparando en los últimos años, nos sitúa en un ámbito donde la invasión de espacios, el oportunismo como estrategia, el desplazamiento de competidores y, llegado el caso, la completa aniquilación de determinadas especies autóctonas, son las señas de identidad que les caracterizan. 
                                 Pues bien, el pasado año, entró en vigor el Catálogo de Especies Exóticas Invasoras, en el cual, además de las mencionadas, y otras muchas con las que se trasiega y comercia, de muchos años para acá, a nivel nacional, también está incluido el arrui o muflón del atlas. Sin embargo, a éste último, que fuese introducido en Sierra Espuña, allá por el año 1970, con fines cinegéticos, se le concedió un trato especial en la Región de Murcia, quedando libre de la persecución que sufrirá en el resto del país ya que se le considera especie invasora, debido al daño que su propagación está causando en especies autóctonas de mamíferos de muchas regiones, como es el caso de la cabra montés. En ese sentido, el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino (MARM) decidió imponer una serie de obligaciones a la Comunidad Autónoma para asegurar que el arrui no saltase a otras regiones, en las que sí será perseguido. Para ello, el Real Decreto que regula el nuevo catálogo establece que la Comunidad Autónoma «deberá elaborar una delimitación cartográfica adecuada y específica del área donde se aplicará esta disposición, dentro del área de distribución de la especie que figura en el Inventario Español del Patrimonio Natural y la Biodiversidad, considerando exclusivamente su área de procedencia legal autorizada y de posterior expansión natural». Si el arrui sobrepasara esos límites, el Real Decreto autoriza a las autoridades regionales a recurrir a la caza para frenar la expansión de este ungulado africano fuera del área delimitada en la Región y en zonas limítrofes. En la actualidad, la caza ya es el método más utilizado para controlar la población de arruis en la Región, de ahí que se haya considerado especie de interés cinegético y se haya decidido salvarla en Murcia, pese a las críticas tanto de ecologistas como de agricultores y propietarios del entorno de Sierra Espuña, que han solicitado en reiteradas ocasiones su erradicación debido a su carácter invasor y por los daños que generan en los cultivos.
                                Por tanto, una vez más en Murcia, están prevaleciendo los caprichos de unos cuantos personajes, próximos al poder, cuando no en él, que imponen sus particulares y sui géneris leyes, hasta, como es este caso, generar una transformación y desequilibrio medioambiental de consecuencias imprevisibles.
                                La expansión geográfica de la especie es un hecho fehaciente, de ahí que, el pasado día 24 por la tarde, tras haber visualizado una manada semanas antes, en las inmediaciones de Cehegín, en concreto, en la falda de la Peña Rubia, ascendí a lo alto de la misma en un intento de localizar la mencionada manada. La ruta que seguí comenzó en las funestas canteras que horadaron esta mágica montaña durante años. Una vez arriba, me desplacé hacia la zona de antenas y, a la altura del punto geodésico, inicié el descenso por la vertiente que da al Argos. Fue entonces cuando, en esa profusa zona de vegetación arbustiva y salpicaduras arbóreas, el ramoneo y los movimientos de los arruis llamaron mi atención y me dispuse a hacer aquello para lo que ascendí a lo alto de la Peña Rubia, que no era otra cosa que fotografiar a dicha manada, donde, como podréis comprobar en la foto, para quienes conocéis la fisonomía descrita, los arruis, en una singular fila india, que les caracteriza en sus huidas, iniciaron justo la ruta opuesta a la que uno había seguido hasta localizarlos:
(pinchad sobre la foto para ver con nitidez lo descrito)
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