miércoles, 12 de mayo de 2010

Un tiempo, un lugar (Una complicidad)

Las hicimos nuestras, las convertimos en nuestras más fieles aliadas. El paso del tiempo modela y perfila las almas; el paso del tiempo tiñe de negro la senda de la traición, frente a la policromada senda de la ilusión, que, de modo irreductible, impone su luz y nos impregna con su policromía. Las noches de mayo nos pertenecen, las nuestras son eternas: se nos presentaron en un tiempo y en un lugar determinados, las hicimos nuestras, las convertimos en nuestras más fieles aliadas.
Santos López Giménez

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