viernes, 14 de mayo de 2010

Triste día para España

Ante el anuncio de Zapatero, ¡vaya si muchos mueven el culo y se posicionan!, ¡joder, qué les van a tocar en el bolsillo!. Más de treinta años, y lo único que he venido escuchando, a derecha e izquierda, era aquello de la modélica transición, de no remover en la reciente Historia de España. Somos indignos de llamarnos españoles, somos indignos de considerarnos seres humanos que compartimos espacio y emociones con aquellos que llevan decenios esperando saber de sus familiares muertos y desaparecidos. Nuestros males, tienen nombre y apellidos, nuestros males no devienen de la nada, somos corderitos que aceptan a pies juntillas lo que los caciques de turno van marcando. Mirad, harto está uno de tanta desidia, qué queréis que os diga, bobalicones de tres al cuarto, que hemos repetido, sin idea del dolor que arrastran los familiares de las víctimas, aquello de que no había que despertar a las dos Españas. Mi apoyo incondicional seguirá estando, hasta el día de mi muerte, junto a todas esas personas que siguen sufriendo el mayor escarnio de la Historia de nuestro país. Mi aportación, pequeña o grande, será un hecho hasta que no quede una sola persona indefensa frente a este ridículo pueblo.

Santos López Giménez
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