martes, 3 de noviembre de 2009

Tal día como hoy

En ocasiones, llegué a pensar que lo mío tenía un carácter de incontinencia patológica. Una permanente necesidad de escribir mantenía en mí una llama continua que precisaba de ese tiempo de mesura y paz que te proporciona la plasmación por escrito de todas aquellas inquietudes que rondan tu cabeza. Mis primeras cartas al director datan de 1989, es decir, 20 años hace desde que envié mi primera carta a los periódicos de nuestra región y a alguno de alcance nacional. Aquella, como muchas otras, era una ingenua carta que hablaba de tráfico de influencias: qué curioso, la llamo ingenua en este preciso momento de nuestra historia. Entonces, como ahora, el grado de sinvergonzonería que uno observaba a su alrededor no era mayor en la clase política que en el resto de la ciudadanía, todo lo contrario. Entonces, como ahora, los ciudadanos, ante tanto ladrón que nos sacan por televisión, nos mirábamos con gesto de complicidad y, entre algaradas ininteligibles, tratábamos de decirnos "qué buenos que somos, nosotros no somos como ellos". Ahí está el cáncer, las sinvergonzonerías cotidianas son más numerosas, más dañinas, y casi siempre quedan impunes.
Como podéis comprobar, mi incontinencia me ha desviado del verdadero espíritu de esta entrada, que no es otro que el de presentaos lo que he dado en llamar "Tal día como hoy"(http://www.google.com/notebook/public/15392804817775544574/BDQ8OSwoQ9sWH4csk?hl=es), donde, intentaré, ir colocando cartas al director de las que se me fueron publicando a lo largo de los años, haciéndolas coincidir con el día en que nos encontremos.
Estoy muy orgulloso de haber escrito todo lo que escribí durante estos últimos 20 años y, a día de hoy, ni de lejos considero que esta afición mía sea patológica.
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