lunes, 13 de abril de 2009

14 de abril: doloroso olvido

No es tanto la espera como el recuerdo, ni tanto el anhelo como la memoria. Cuando el olvido se institucionaliza, no hay recuerdo ni memoria capaces de vencerlo. Décadas de democracia durante las cuales se ha hecho imposible ubicar a cada cual en la Historia de nuestro país. Décadas de desidia donde tantos han hecho de terribles historias familiares salvoconductos desde los que medrar, sin apercibirse, ni falta que les hacía a ellos, de que lo más importante estaba por hacer. Mientras el recuerdo de la II República no sea impregnado del calor humano del que jamás debió desprenderse, y la memoria de tantos seres anónimos, que dejaron su juventud y sus vidas por defender la libertad del futuro, de nuestro futuro, deje de ser una moneda de cambio entre farsantes y especuladores de la Historia, hasta que nada de eso ocurra, y los miserables que fueron arrinconando su memoria continúen burlándose de todos nosotros, del modo que lo han venido haciendo durante las últimas tres décadas, la dignidad de los ciudadanos españoles seguirá en un estado de permanente humillación. Vergonzosa e inexplicable situación producto de la complicidad y cobardía de un pueblo, el español, incapaz de pedir responsabilidades a los verdugos que tanto daño le hicieron. Basta ya de trabas para que las familias puedan recuperar los restos de sus seres queridos. Sólo es necesario que el sentido común prevalezca, ni tan siquiera era imprescindible una Ley, pero, una vez aprobada, aplíquese con rigor y contundencia.

Santos López Giménez

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