jueves, 12 de febrero de 2009

Mentiras

Reprobarán a todo político murciano que no se adhiera a las tesis del PP en cuanto a su particular y nauseabunda lucha por seguir reclamando agua hasta el infinito. Algo así venía a decir esta mañana, Cámara, Alcalde de Murcia, en radio.
Recuerdo, en los tiempos de Anguita, no muy lejanos, cuando se le acusaba, casi siempre en tono jocoso, de regañar a la ciudadanía por admirarle a él, admirar sus propuestas, y luego ir a votar a la derecha. En verdad que aquello se mitificó, se desvirtuó, pero subyace una lectura que no debemos desdeñar: la responsabilidad última de todas y cada una de las andanadas de nuestra clase política la tenemos los ciudadanos.
La Región de Murcia constituye el paradigma del mal Gobierno, apoyado, incondicionalmente, por una enfervorizada masa ciudadana incapaz de reaccionar ante el cúmulo histórico de falsedades y actuaciones henchidas de egoísmo.
Por su posición geográfica, Murcia, es una región seca. Murcia no tiene déficit de agua, tiene un exceso de pretensiones de enriquecimiento rápido, por parte de una caterva de especuladores, e ilegales actuaciones, en materia de regadíos, que la han conducido a un permanente y artificial estado de déficit hídrico. Llevamos cerca de veinticinco años de creación de nuevos regadíos, durante los cuales las autoridades han hecho la vista gorda, consintiendo que se generasen al margen de la ley; por otra parte, más de quince años de desaforada fiebre urbanística, cuyo pistoletazo de salida lo diese Valcárcel nada más ganar sus primeras elecciones, cuando dijo que desde ese momento se abrirían las posibilidades de edificación en los más recónditos, y bellos lugares, de la geografía murciana; y, con ese panorama, tras del cual, un rastro enorme de imputados en diferentes asuntos delictivos, asociados a una multitud de casos de corrupción urbanística, dispersados por toda la Región, aún hoy, el PP regional continúa haciendo valer su mejor arma frente a la ciudadanía, frente al electorado, el engaño del “Agua para todos”. Lo malo es que, en este caso, no sólo la propia ciudadanía es la que pica una tras otra, en este caso, y esto si que es muy grave, porque se les supone un nivel de conocimiento y concienciación que habría de ser suficiente, nos encontramos con que lo que quede de la izquierda política murciana, incapaz de posicionarse ante tamaña falsedad, vuelve a hacer causa común con semejantes personajes.
Es desolador, lo que ocurre en Murcia, es para un estudio sociológico que algún día estudiarán los estudiantes de secundaria de todo el planeta.

Para terminar, os dejo un significativo vídeo sobre el mencionado Valcárcel. Que ustedes lo disfruten; cuando menos pueden cerrar los ojos y escuchar a Manu Chao.

Santos López Giménez






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