lunes, 1 de diciembre de 2008

Tras la reflexión

Durante este fin de semana, he estado a punto de sucumbir, dando de lado, a uno de los más altos principios, del que, como ser humano y, sobre todo, como ciudadano, he gozado y, espero, seguiré gozando indefinidamente. Se trata de la importancia social y humana que tiene la participación ciudadana, desde, absolutamente, todos los frentes posibles para, con sus aportaciones, ir configurando una sociedad más libre, donde sea tenida en cuenta su voz, no sólo en los momentos de elegir representantes políticos en las instituciones públicas, sino de un modo continuo, en el día a día. Para lo cual, el ciudadano se instala ante un abanico de posibilidades que van desde su individual aportación, hasta una participación colectiva formando parte de variadas asociaciones y/o movimientos desde los cuales ejercitar su derecho de participación social.
Todo comenzó el pasado jueves. Un miembro del Foro Ciudadano de la Región de Murcia, a través de la lista que el Foro posee en Internet, hacía llegar un mensaje en el que manifestaba la conveniencia de exigir explicaciones a la Izquierda Política murciana, representada por PSOE e IU, en torno a la complicidad que ha existido a la hora de elegir al Defensor del Pueblo de la Región de Murcia, recayendo tan importante y significativo cargo en uno de los más dañinos personajes que haya dado el Partido Popular al Gobierno de nuestra Región. Y citaba, entre sus más nombrados méritos, ser el responsable primero del horrendo proyecto de Marina de Cope. Dicho mensaje, tres días después, lo que en sí mismo ya es importante, sigue generando comentarios a favor y en contra, aunque, todo hay que decirlo, son mayoría los comentarios a favor. El hecho es que, en este tránsito, uno de los primeros comentarios aportados, tal vez el que más ha contribuido a su prolongación, lo fue, después me enteré, de un militante de IU, el cual decía textualmente “No entiendo qué tipo de providencia cree ejercer el Foro Ciudadano sobre los partidos políticos como para presuponer el deber de estos de justificar sus decisiones…”.
El hecho anterior, por un lado; por otro lado, mi asistencia el sábado, 29 de noviembre, a una Asamblea Extraordinaria del PSOE de Cehegín, partido al que me afilié hará año y medio, en cuyo desarrollo, a través de las diferentes intervenciones de los militantes, se cuestionó la solvencia de gestión y de continuidad, del exsecretario general local, Juan Del Amor, aduciendo lo que dieron en llamar falta de “pedigrí”, y, por ende, de tradición familiar socialista. También se habló de la falta de “cultura de partido”. En fin, todos ellos, conceptos que no entendí entonces, ni deseo entender ahora; de tratar de entenderlos, estaríamos hablando de algo muy parecido a aquello que llaman sectarismo. Visitando la página del PSOE, he intentado buscar algún documento del que uno no tuviese conocimiento para hallar esos matices que nos convierten a los recién llegados en militantes de segunda fila. Por supuesto, nada he encontrado al respecto, y lo que he encontrado, chocaría frontalmente con esas desafortunadas descalificaciones.
Mis respetos para ambos grupos políticos; vaya por delante, como ciudadano, mi reconocimiento: uno y otro atesoran historias que jamás podrán ser manchadas por inoportunas declaraciones de sus militantes. Lo cierto y verdad es que cuando uno computa su ideología y pretende participar desde un grupo afín a ella, sabe que están ahí, que su voz será escuchada y sus propuestas valoradas, pero, jamás, uno piensa que habrá de pasar un primer filtro a través del cual se cuestione su ADN político.
Antes de terminar, y ya que he hablado de ello, deseo transmitir, públicamente, mi enhorabuena al grupo que, encabezado por José Rafael Rocamora, constituye la nueva ejecutiva local del PSOE de Cehegín, elegido en la mencionada Asamblea del pasado sábado.
Pero, las últimas palabras de este escrito, deseo dedicárselas a una persona a la que admiro. En mi opinión, desde el conocimiento humano de mis conciudadanos, se trata de una de las personas más cultas e intelectualmente más capacitada de nuestro pueblo. Desde su posicionamiento ideológico, desde su praxis: persona de izquierdas donde las haya… ¡Muchas gracias, Juan (Del Amor), por constituir uno de los referentes humanos más auténtico que conozco!

Santos López Giménez

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