sábado, 5 de julio de 2008

La Saturna







Lo que se vivió anoche, 4 de julio, en la Casa de la Cultura de Cehegín, en términos periodísticos, bien podría calificarse de “Apoteósico”, de “Clamoroso éxito de un grupo de teatro aficionado”, “Brillante puesta en escena del grupo El Molino, de la obra La Saturna”, o cualesquiera otras expresiones que no harían sino magnificar aquello que bien merece ser magnificado.
Pero uno, cuando decide expresar los sentimientos que dicha representación le despertó, no encuentra en semejantes palabras la definición exacta para dejar fluir sensaciones y sentimientos. Además, mis palabras, no pretenden dar cabida a una crónica periodística, sólo deseo manifestar un estado de ánimo.
A lo largo de nuestra existencia, son unas cuantas, no demasiadas, pero suficientes, las situaciones que nos dan argumentos para aferrarnos a la vida, para sentirnos orgullosos de tener la dicha de gozar de la amistad de unas pocas personas, cuya existencia retroalimenta y da sentido a nuestra vida. Anoche, asistimos a la concreción de unos valores, por los que, desde hace tiempo, uno intenta ser partícipe de su plasmación. Articular unas ideas, aglutinarlas en torno a un grupo humano y transferirlas a la sociedad, es una tarea difícil, sólo al alcance de seres privilegiados, con grandes dosis de altruismo, generosidad y, por supuesto, mucha inteligencia; por ello, aunque hablamos de un grupo humano integrado por unas cuarenta personas, personalizar en Juande el espíritu de lo vivido, de lo que, a través de la escenificación, se puso de manifiesto, creo que es de justicia. De ahí que el haber compartido con Juande, durante casi cinco años, el intento de proyectar unos valores educativos, como miembros de una Comunidad Educativa, entre cuyos protagonistas se encuentran sus hijos y mis hijos, me hizo sentir orgulloso de gozar de su amistad.
La presencia del autor de la obra, Domingo Miras, otorgó a la representación un añadido de gran importancia, de cuya magnitud fui testigo, semanas atrás, cuando Juande le confirmaba a Sole dicha presencia. En aquel momento no alcancé a entender el por qué de la inquietud nerviosa que Sole mostraba; su magistral actuación, en el papel de la Saturna, disipó todas mis dudas. No me olvido del resto del grupo, lo bordaron, fue genial: vayan mi admiración y agradecimiento, a todos sus componentes, por la entrañable velada que nos hicieron pasar.
A diario, aberrantes hechos cotidianos van teniendo cabida en nuestra sociedad sin que nadie pida explicaciones, sin que nadie se rebele; el poder establecido y la inconsistente moralidad imperante, alejada de la “molesta” implicación y compromiso social, constituyen el armazón sobre el cual, Domingo Miras, escribió su obra; Juande tomó el testigo y, desde su gran pasión, el Teatro, acompañado de ese maravilloso grupo humano, que dan forma al grupo de Teatro “El Molino”, nos lo hizo llegar a quienes nos congregamos para ver la representación. ¡Enhorabuena, amigos!.


pd: las fotos, se añadieron después de la segunda representación, que tuvo lugar el pasado 10 de octubre. Desde esta postdata, quiero agradecer a Juan Martínez, Director de Todocehegin, por su enorme generosidad, habiéndomelas enviado para poder añadirlas al resto del texto.













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